martes, 7 de enero de 2014

AÑO 2014: UN PASO MÁS ALLÁ

Acaba de empezar mi segunda temporada en esto de las carreras populares, y si algo está claro (el cuerpo así me lo pide) es que este año quiero subir de nivel. Y mucho.

A simple vista, puede parecer que me he emocionado demasiado y me lanzo al vacío sin red.
Cierto que habrá un porcentaje de "locura" en esta decisión, pero también tengo muy claro que para afrontar con unas mínimas garantías los retos propuestos, toca entrenar.

Si he decidido subir el nivel de mis retos, de manera automática he subido también el nivel de mis entrenamientos.
Por primera vez, las tiradas largas forman parte de mi rutina semanal; sin olvidar las series, cuestas o el trabajo en el gimnasio.

Quiero retos, sí; pero no a lo loco. Quiero estar preparado para superarlos.
No se trata de "intentar", sino de "conseguir".

Así que en estas ando ahora, a menos de una semana de mi primera carrera que servirá para abrir la temporada.

Estos son los retos a conseguir en este 2014: 




Se avecina una temporada ilusionante para mí, pero también de mucho esfuerzo y entrenamiento.

EMPEZAMOS!!

domingo, 5 de enero de 2014

DESPIDIENDO EL 2013 DE LA MEJOR FORMA: CORRIENDO

Último día del año.
La noche anterior lloviendo sin parar.
El día amenaza lluvia. De hecho, ha amanecido lloviendo.
¿Qué mas ingredientes se necesitan para quedarse tranquilo en casa?

Pues resulta que unas 1.900 personas no teníamos suficiente y queríamos correr un poco antes de comernos las uvas.



Carrera de gran tradición en Valladolid, de bastante nivel y, sobre todo, gratuita.
Y digo sobre todo por que la organización es de 10. Pocas carreras he visto mejor montadas que ésta, y sin cobrar un duro. Sólo por eso ya merece la pena correrla.

Además, el recorrido es una gozada. Un cross de los de verdad.
Giros, rampas, barro... No le falta nada.
Había que dar 3 vueltas a un circuito de 3.011 metros, para un total de 9.033.

Comienza la carrera, y sin duda el protagonista del día es el barro. Había muchísimo, y zonas completamente cubiertas en las que no había "escapatoria".
Cuando ya le vas cogiendo el punto a pisar por ese terreno, empiezas a disfrutar de verdad.
No hay un segundo para relajarte, ya que el estado del circuito requiere toda tu atención.

Paso la primera vuelta en "12:30". Voy muy bien.

En la segunda vuelta, sin saber muy bien por qué, se me escapan 12" con respecto al paso anterior. "25:12".

En ese momento ya sé que el objetivo marcado de "37:30" está prácticamente imposible.
Encima, en la última vuelta pierdo otros 5" más, para un tiempo final de "37:48". 
No he logrado mi objetivo más optimista, pero estoy muy satisfecho. No en vano es mi tercer mejor ritmo de carrera, y dadas las condiciones del terreno, es para estar contento.

Carrera muy recomendable y una de mis favoritas.
Fija para los próximos años.






PONLE FRENO

Mi amigo Alejandro y yo decidimos inscribirnos a esta carrera, que celebraba su 5ª edicición.

El Sábado por la mañana salimos de Segovia rumbo a nuestro hostal. La odisea para, primero poder llegar, y luego poder aparcar, merecería un capítulo aparte...

Pero llegamos, que es lo importante. 
Comida rápida a base de empanada y bocata de tortilla (lo segundo sólo yo), y puesta en marcha para ir a recoger la bolsa del corredor.

Una vez teníamos la bolsa, fuimos al lugar de salida, para saber dónde teníamos que ir al día siguiente.

Hecho el reconocimiento del terreno, tocaba cenar y acostarse temprano, que a las 6:00 a.m. tocaban diana.
Cena saludable en el Burger King y a dormir.

El Domingo, madrugón para desayunar, vestirnos y rumbo al Retiro.
Llegamos a la salida 45 minutos antes, y viendo la marea de gente que iba a correr (17.000 personas), decidí que lo mejor era tomar posiciones y asegurarse un buen lugar en la salida.
El día era fresquillo y 45 minutos parado no te hacen entrar en calor precisamente...

Por fin, Matías Prats nos da la salida.
Salgo bien, a mi ritmo, pero veo que Alejandro me supera y decido ir tras él. Llegamos al globo de 4'/km, y ahí nos quedamos los dos primeros kilómetros. En ese momento, mi amigo decide subir el ritmo. Yo voy al límite y no hago ni el intento de seguirlo. Sigo al mismo ritmo que llevaba, y paso la mitad de carrera en 20:20.

Pero a partir de ahí las piernas me dicen basta y tengo que aflojar un poco. En el tramo de bajada de la Castellana recupero sensaciones y me voy acercando de nuevo al globo de 4'/km.

Sería un espejismo. El giro y posterior entrada a la calle Alcalá acaba por rematarme. El kilómetro final es una agonía para mis piernas, que sólo la entrada en meta consigue aliviar.
El tiempo, "41:05", marca personal.

Experiencia muy recomendable.
No todos los días se corre con una marea azul de 17.000 personas por el centro de Madrid.




CON NOCTURNIDAD Y ALEVOSÍA

Esta carrera se presentó por casualidad.
Mi madre me trajo un folleto donde se anunciaba. Lo miré, pero sin mucho interés.
Lo comenté con mi hermano y pensamos: -"Sábado a la seis de la tarde...; tampoco es que haya otra cosa mucho mejor que hacer..."-
Inscritos.


Esta carrera se celebra por un doble motivo: 
- Para conmemorar la designación de Valladolid como ciudad mejor iluminada del mundo
- Para colaborar con la ONG Entreculturas

Por este último motivo, era una carrera no competitiva: sin trofeos, tiempos ni clasificación.

El recorrido era por el centro de la ciudad, con el atractivo añadido de ser de noche y ver los monumentos iluminados.
La salida y meta eran en la Cúpula del Milenio, curiosa construcción que se ha convertido en el punto de reunión para cualquier evento de ocio que se celebre en la ciudad.


En la línea de salida, unas 3.000 personas desafiando la climatología con la que ese día eramos recibidos. Casi a 0º, con lluvia fina y bastante viento, lo que hacía que la sensación térmica fuera mucho menor. 
Como curiosidad, a la hora de calentar todo el mundo estaba refugiado en las paradas de autobús o en los portales de los edificios cercanos.

La carrera, bien. Bastante rápida y con buenas sensaciones. Disfrutando del recorrido y de la noche, que era lo que tocaba.



SUFRIENDO "EN CASA"

El nuevo Parque de Las Contiendas, antiguo Cerro de Las Contiendas, es un lugar habitual de entrenamiento para preparar las carreras. El terreno es ideal: caminos de tierra compactada, anchos y sin piedras sueltas. Además, es uno de los pocos lugares de Valladolid para poder entrenar cuestas. En total, son 17km de caminos con subidas y bajadas de todos los colores.

Por todo ello, cuando vimos que allí se organizaba una carrera, ni nos lo pensamos. Como dijo mi hermano: -"Es correr en casa"-.



La carrera consistía en recorrer 10 de esos mencionados 17km de caminos. Dependiendo de la organización, podía ser dura, muy dura o durísima. Al final, lo dejaron en muy dura bordeando el durísima (al menos para mí).
En los momentos previos a la salida, mi hermano y yo escuchamos a varias personas comentar la grandísima dureza de una rampa sobre el kilómetro 3'5. Y empezamos a especular sobre cual podría ser, como grandes conocedores del terreno que nos considerábamos.
En estas, empieza la carrera. El primer tramo es muy cómodo, con subidas suaves y bastante llano. Voy muy bien de ritmo, y las sensaciones son muy positivas. Sobre el kilómetro 3, veo que he abierto una gran distancia con respecto a mi hermano. -"Irá de paseo"-, me dije.
Entonces, la carrera se desvía del parque propiamente dicho y entra en una zona desconocida para mí. Recuerdo en ese instante que los comentarios sobre "la cuesta" la situaban por esa altura más o menos. Y efectivamente, ahí apareció.
Creo que estuve cerca de desmayarme cuando la vi. Era una rampa de 500 metros aproximadamente dividida en dos tramos separados por un "descansillo" mínimo de 50 metros.
No era posible apoyar más que la puntera de la zapatilla, y mantener esa situación durante 500 metros con un desnivel tan enorme, hace que tus gemelos parezca que van a explotar.
Nunca antes había sufrido así ni sentido tantos deseos de pararme.
Al final llegué arriba, pero me dejó tocadísimo para la larga bajada que venía después. Nunca pude encontrar el ritmo y sentirme cómodo.
Y como las desgracias nunca vienen solas, un nuevo tramo de subidas entre árboles (dejá vu) me acaba por rematar. En una curva, me da por mirar hacia atrás y cuál es mi sorpresa al ver a mi hermano a escasos 20 metros de mí.
Desde aquí doy gracias a los organizadores de la prueba por poner el último tramo de bajada; una cuesta más y mi hermano me pasa por encima. Y yo que creí que había ido a pasear...
Finalmente, entro en meta con un tiempo de "45:23", sólo 20" por delante del gran triunfador del día. Realmente demostró que "corría en casa".











sábado, 4 de enero de 2014

DESAFÍO SUPERADO

Mi hermano y yo nos fijamos un reto para el verano: hacer la media maratón de Valladolid por debajo de 1:45:00



Nunca habíamos corrido tanto, y los 21.097 metros imponían bastante.
Además, por esa época (15 de Septiembre), el calor podía ser un problema añadido.

Llegó el gran día. Mañana soleada pero sin un calor agobiante. Ideal para correr.
Nos colocamos en la fila para recoger el dorsal. Tras un buen rato, por fin nuestro turno. O eso creímos. ¡¡Nos habíamos puesto en la cola para los dorsales de la legua!!
Nos recolocamos en la fila correcta, y conseguimos los dorsales a 10 minutos del inicio de la prueba. Imperdibles, ropero, y corriendo a la salida.
Al instante de colocarnos, arranca la carrera.

Me acerco a mi hermano y le sugiero hacerla juntos. Pero el prefiere conservar más de inicio y me dice que tire para delante.
Pongo velocidad de crucero, y me pego al globo de 1h40.
Me veo bien y decido seguir adelante, aunque enseguida me doy cuenta que el de 1h35 es demasiado para mí.

Paso el 10.000 en casi 46'. Si no me hundo, vamos por el buen camino.
Sobre el kilómetro 12 sufro una pequeña crisis; nada grave, pero noto que me cuesta un poco mantener el ritmo.
Por suerte las fuerzas vuelven rápido y me permiten completar el recorrido sin mayores dificultades. 
Al final, 1:37:28. Estoy muy contento y orgulloso de mí mismo. 
Veo que mi hermano cruza la meta en 1h40; conseguido!!!!
Nos felicitamos, y nos vamos a casa con las piernas destrozadas y una sonrisa en la cara.

Comentar también que mi amigo corrió también y se vengó con creces, metiéndome más de tres minutos. No queda más que felicitarle por el carrerón que hizo.









SOY MINEROOOO

Vacaciones en La Manga del Mar Menor. Relax, playa...
Y de repente, empieza a picar con insistencia el gusanillo de las carreras.

Miramos el calendario, y vemos que a escasos kilómetros de nuestro apartamento se celebra un cross. Según el perfil de la página web, con unas "cuestecitas" de cierta importancia.



Llegamos al pueblo donde se celebraba la carrera, y...
¡Menudo panorama!
Todo el circuito es por unos caminos estrechísimos, llenos de piedras sueltas y polvo.
Además, empiezas a oír comentar a la gente "veterana" de la prueba la gran dureza de las cuestas...
Y todo esto acompañado del frescor característico del verano murciano.
Dan ganas de huir, pero ya no hay marcha atrás.

Pistoletazo de salida y a correr. El primer kilómetro es una pesadilla. No por las cuestas (esas llegarían a continuación), sino por lo estrecho del recorrido y la gran cantidad de gente corriendo a la vez. Se producen innumerables empujones y algunas caídas.

Cada vez se puede correr mejor, ya que el grupo se va estirando. Y en estas, giro la cabeza a la derecha y veo lo que creí era un espejismo. Ojalá...
Una fila india de corredores subiendo (andando la gran mayoría) un "pasadizo" entre rocas con una inclinación como yo no sabía que existía.
Me llega mi momento. Me propongo subirlo corriendo, y lo consigo; pero mis gemelos están a punto de estallar.

Tras el infierno de esa subida, el terreno suaviza. Mejor dicho; llanea, porque las piedras del terreno hacen que peligre la integridad de tus tobillos a cada paso. Llegamos a la bajada: en fila de uno tratando de no pillar una piedra suelta y bajar rodando.
Después, el mejor tramo de la carrera: una bajada más tendida en la que se puede ir muy rápido.

La cosa tenía mucha mejor pinta. Y me emociono tanto, que me olvido de la "sorpresa final" que aparecía en el perfil. La carrera llegaba a un bosquecillo, lo cual se agradecía después de 6km por terreno de minas. Pero entre los árboles, casi escondido, subía un senderito que todo lo que tenía de estrecho lo tenía de duro. 
Como mentalmente no me lo esperaba, me acabó de rematar. Llegué arriba arrastrando las piernas, hice la última bajada, y enfilé la recta de meta para acabar en "35:24". Exhausto. Nunca he sufrido tanto en una carrera. 
Al poco llegó mi hermano.

Al acabar te daban un melón, que como ya iba poco cansado, casi no lo podía ni sujetar.

Eso sí. No sé si será masoquismo o qué, pero ha sido con diferencia mi carrera favorita, y una grandísima experiencia.

Si es que..., nada como el mes de Agosto en Murcia.