lunes, 17 de marzo de 2014

CARRERA PEDESTRE "LOS MOLINOS VILLA DE RIAZA"



Primera carrera del mes de Marzo tras estar un par de Domingos sin ponerme dorsal. Ya había mono, jeje.

Esta carrera surgió en los momentos previos a la salida de la Monumental de Segovia, y desde ese momento he tenido unas ganas enormes de que llegara el día de correrla.
Me apetecía descansar de tanto asfalto y no correr preocupado de ritmos y tiempos.
Mis experiencias anteriores en carreras de este tipo (Llano del Beal y La Granja) me habían encantado, así que tenía puestas muchas expectativas en esta carrera.

Cuando supe que mi compañero de fechorías runeras me acompañaba a Riaza (gracias, una carrera más, Alejandro) llamé a mi hermano y le propuse hacer una escapadita de fin de semana por tierras segovianas con esta carrera como guinda. Y, por supuesto, aceptó encantado.
Ya estaba montada la expedición, y esta vez estaría acompañado por mis dos escuderos: el charro-segoviano y el murciano-pucelano. Mejor imposible.

¿Imposible? Pues resulta que mi novia Sara se apunta también al viaje, lo cual le da al evento un toque insuperable para mí. Mi hermano, mi novia y mi mejor amigo. Uno para todos, y todos a Riaza (perdón por el intento de chiste...jaja).

El Domingo a las 8 suena el despertador en la mansión de los Marcos Pascual. Arriba!!
Hace una día espléndido: cielo azul y un sol que amenaza con calentar bastante, así que hoy toca correr en manga corta.

A las 9:15 pasa a recogernos Alejandro, y cinco minutos más tarde se nos une Sara. Ya estamos todos, y Riaza nos espera.
Por delante, unos 75km. Los dorsales se recogen de 10 a 11, por lo que vamos sobrados de tiempo, como a mí me gusta.

Llegamos a Riaza sobre las 10:30, y nos dirigimos al ayuntamiento para la retirada de dorsal, chip y bolsa del corredor. Esta última consistente en: calcetines técnicos Lurbel con el nombre de la carrera, camiseta de algodón, naranja, coca cola, agua y barrita energética.

Vuelta al coche a cambiarnos (donde incomprensiblemente soy acusado de lento...) y ya con el dorsal puesto vamos a la plaza mayor, donde se encuentran la salida y la meta.





El rato se va pasando entre bromas y risas, hasta que avisan a los corredores para que nos fuéramos colocando en la zona de salida. Unos 200 corredores listos para subir a Riofrío de Riaza y volver. 13´5km con muchas cuestas por delante. Vamos!!




Los dos primeros kilómetros son por el pueblo. Ya hay alguna calle que pica para arriba. La gente sale muy emocionada, pero yo sé que estas carreras son muy largas y las fuerzas que gastas ahora se pueden echar en falta después. Decido emplear este recorrido urbano como calentamiento, y paso el primer kilómetro en 4:50. Cogiendo sensaciones.




Por fin, salimos del pueblo y cogemos el sendero que nos llevará a Riofrío. A partir de aquí empieza mi carrera, y decido olvidarme del reloj y correr por sensaciones. No sé lo que me voy a encontrar, por lo que marcarme ritmos de paso por los diferentes puntos kilométricos carece de sentido.

Desde el km 2 hasta el 6 más o menos, se sigue una senda estrecha con mucha piedra y algo de barro y de agua, siguiendo en todo momento el cauce del río. Es un tramo sin grandes subidas (salvo una entre el km 4 y 5), pero el terreno es incómodo y cuesta coger un ritmo constante.
Llevo varias semanas entrenando precisamente este tipo de trazados, y me da sus frutos. En estos kilómetros subo muchas posiciones, y mis zapatillas de trail Joma (somos pobres, jeje) están respondiendo muy bien.

Sobre el km 6, se produce un cambio de terreno: ahora la senda es mucho más ancha y no hay piedras ni barro, pero comienzan las rampas de verdad.
La primera subida de consideración es la que nos lleva a Riofrío de Riaza. Serán unos 600 metros aproximadamente con un fuerte desnivel. Este tramo se hace en ambas direcciones, y la senda está dividida en dos por una cinta. Se sube al pueblo, se callejea unos metros y se baja por donde se ha venido, con avituallamiento de agua de por medio.
Antes ya había visto a varios corredores andando, pero esta rampa hace aun más daño y veo como los dos corredores que me preceden comienzan a andar completamente desfondados.
Yo voy bien, sufro pero aguanto sin mucha dificultad, y el agua del avituallamiento me sabe a gloria, porque el calor ya apretaba bastante.

Ahora se afrontan esos 600 metros en bajada, para de nuevo tomar otra fuerte subida que nos llevará al km 10 y punto más alto de la carrera. 
A estas alturas de la prueba, no tengo rivales por detrás, y sólo veo a dos por delante.
En esta subida me voy acercando cada vez más al primero de ellos, hasta alcanzarlo justo arriba del todo.
Por delante, 2km de bajada muy pronunciada y un sólo corredor a la vista. Y por detrás, el vacío.

Este tramo de bajada me cuesta casi más que cualquier subida. Voy bastante incómodo y doy un par de traspiés, afortunadamente si mayores consecuencias.
Los 2km los hago en paralelo del corredor que había cogido al final de la subida, y recortamos poco a poco la distancia con el único corredor que teníamos a la vista, hasta alcanzarlo al final de la bajada.

La carrera parece que ya ha terminado: estamos de nuevo en Riaza. Sin embargo, aun falta un último repecho durísimo y bastante largo antes de llegar a meta.
Las fuerzas ya van muy justas en el terceto que hemos formado, y comenzamos a subir corriendo en paralelo.
En ese momento, me vienen a la mente esas clásicas imágenes de etapas de montaña en el Tour de Francia con esos ataques que dejan clavados a los rivales y cubren de gloria al ganador. Y me vengo arriba.
Me digo a mí mismo que no quiero ser el último de los tres, y que lo voy a probar.
Sé lo mucho y bien que he entrenado y sabía que era mi oportunidad. Siete días atrás había corrido 1h 23 por un terreno muy similar y unas cuestas también muy parecidas junto a mi hermano, y ahora había que ponerlo en práctica. No quería un sprint penosillo en recta de meta (los odio). Lo quería a lo grande. Quería sentirme un Alejandro Valverde (paisano de Murcia, por cierto).
Y arranco.

La gente que había allí me empieza a animar y aplaudir con fuerza, en especial una señora, que me grita: -"vamos el de azul, vamos campeón!!-". Como en el Tour. Me vengo arriba y tiro más y más. Me siento grande, invencible, nada puede pararme. Corono el repecho, mirada atrás y veo que voy sólo. Está hecho. Un breve callejeo por el pueblo llevado en volandas por los aplausos y ánimos de la gente y entrada en la plaza mayor con un tiempo de 1:04:57 y en el puesto 38 de la general.



Nada más entrar, veo a Sara entre el público y corro a darla un beso. Ella tiene muchísima culpa de que disfrute tanto con esta afición, y para mí no tiene precio el poder agradecérselo con un beso. Qué menos!. 
Gracias de verdad, Sara. Por lo que aguantas y por tu apoyo incondicional. Y, en menor medida, por las fotos, jaja.

Me reúno con Alejandro, que ha llegado un minuto y algo por delante en el puesto 26, y esperamos a mi hermano, que llega en 1h 09 y cerrando el equipo en el puesto 64.

Un grandísimo resultado para todos y un día sencillamente perfecto.

Carrera muy bonita y 100% recomendable. Buen ambiente y un pueblo volcado con la prueba y los corredores. Apuntada para una futura repetición.

Finalmente, vuelta a Segovia a reponer fuerzas en un kebab junto al acueducto. Un gran final.

Espero que este equipo vuelva a unirse en muchas más ocasiones, porque he disfrutado como nunca.

Próxima parada en 7 días: los 15km del Maratest de Alcorcón.

domingo, 23 de febrero de 2014

CARRERA POPULAR FUNDACIÓN VILLALAR


Tercera y última carrera del mes de Febrero, y primer (y casi seguro único) 5000 de la temporada.
Esta carrera se creó el año pasado para celebrar el 30º aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Sin embargo, el gran éxito de participación hizo que los organizadores hayan decidido consolidarla dentro del calendario anual de carreras populares en Valladolid.

La carrera son 5km repartidos en dos vueltas por el mismo circuito, con salida y meta en la Plaza de las Cortes de Castilla y León. Es un recorrido exigente, ya que se inicia con una subida de unos 500 metros, para posteriormente entrar en un parque en donde el trazado es enrevesado con multitud de giros y cambios de dirección.

El año pasado no pude correr por lesión, así que tenía ganas de estrenarme en esta prueba.
Es gratuita, sobre una distancia en la que me apetecía competir, y por una zona que mi hermano y yo conocemos de sobra. Inscritos!!

La prueba empezaba a las 11:30h, por lo que no había que madrugar. Una hora antes, salimos hacia la Plaza de las Cortes calentando tranquilamente.
Al llegar allí, recogemos el dorsal; pero a la hora de coger la camiseta, nos dicen que no tienen de la talla L. La camiseta es un trapo de algodón y encima no tenemos dónde dejarla mientras corremos, así que pasamos olímpicamente de ella.

Una vez que nos ponemos el dorsal, damos una vuelta de reconocimiento en la que mi hermano, que corrió el año pasado, me cuenta cómo es el circuito.
La subida es de sobra conocida por ambos, ya que la hemos hecho en multitud de ocasiones entrenando. Es una recta larga con un desnivel que va de menos a más, siendo el final la parte más dura. Si se va tocado, puede hacer bastante daño.
El resto, un tramo de bajada para entrar en el parque, donde se van alternando tramos de acera con tierra.

En los momentos previos a la salida, vemos por allí a Mayte Martínez, la estrella local. De vez en cuando se anima a correr este tipo de pruebas, pero ya sin disputarlas y de forma relajada.

En el momento de salir, no está muy claro el arco donde hay que colocarse, y reina bastante desorden. Por consejo de mi hermano, nos situamos debajo de uno de los arcos y no nos movemos, a pesar de que la organización no para de dirigir a los corredores hacia otro arco situado más atrás. Yo miro a mi hermano, que me insiste en quedarnos allí quietos. Al final, resulta ser el arco correcto y salimos en una posición privilegiada. Qué tío, cómo lo ha clavado!

Por fin se da la salida, y la gente sale escopetada. Nada más empezar a subir, llega a mi altura una cara conocida: la chica a la que fui siguiendo en la carrera del domingo anterior.
Pues otra vez misma estrategia; a pegarme a ella se ha dicho.
En estas nos adelanta la chica que a la postre sería la vencedora, a la que mi "compañera" intenta seguir sin éxito.
Ya en Segovia me dí cuenta que ella sufre mucho subiendo, por lo que aprieto para ponerme a su par.
Llegamos al final de la subida y afrontamos la bajada que nos meterá en el parque. Y es aquí donde donde veo que mi ritmo es más fuerte y poco a poco voy perdiendo a mi liebre femenina.
El recorrido por el parque se hace largo, debido a los innumerables giros del trazado. El final de la primera vuelta es mi peor momento, y me entran dudas de como afrontaré la segunda subida. Con estos pensamientos paso por el arco de salida en 9:28. Mi objetivo era bajar de 20 minutos, y si no me hundía lo tenía a tiro.

Empiezo la segunda subida, y veo que soy capaz de mantener el ritmo. Además, algún corredor de delante empieza a sufrir, lo cual me motiva para darles alcance. Llegado al final de la cuesta, un error de cálculo me hace chocarme con un miembro de Protección Civil. El hombre me mira con cara de entre sorprendido y cabreado (con razón). Pido perdón y sigo la carrera. Tramo de bajada hacia el parque, donde de nuevo sus giros y más giros me hacen desear con toda mi alma el llegar ya a meta.

Finalmente, último giro y recta de meta, donde veo que el reloj está a pocos segundos de llegar al minuto 19. El objetivo estaba cumplido, pero aprieto para bajar de esos 19 minutos parando el crono en 18:55, y acabando en el puesto 61 de la general.

Esta vez sí que me he exprimido, y junto al calor me dan una mayor sensación de agotamiento que en las carreras anteriores.
Estoy muy satisfecho con mi actuación de hoy. Bajar de los 19 minutos con un ritmo de carrera de 3:47/km es un gran resultado para mí.

Al poco llega mi hermano mejorando más de un minuto su tiempo del año pasado, bajando de la barrera de los 20 minutos y dentro del top 100.
Todo ha salido a pedir de boca.

En meta, un completísimo avituallamiento consistente en una botella de agua, y a casa andando tranquilamente comentando la carrera y las pruebas en las que vamos a correr el mes de Marzo.

Ahora tocan dos domingos seguidos sin carreras, que aprovecharé para hacer tiradas largas por montaña y seguir con mi puesta a punto para los desafíos que están por llegar.

El mes se cierra con dos MMPs y tres carreras en las que he disfrutado muchísimo.
En Marzo llegan carreras más exigentes en dureza y distancia, pero que afronto con una motivación altísima.

En resumen: carrera recomendable con un recorrido muy entretenido y bastante exigente, gratuita, con mucha participación y una bolsa del corredor inexistente salvo por un trapo de algodón y una botella de agua.
Su principal aliciente es ser el único 5000 de Valladolid, por lo que es una muy buena opción para probarse en la distancia.










domingo, 16 de febrero de 2014

CARRERA MONUMENTAL CEBE CIUDAD DE SEGOVIA


El mes de Febrero lo he reservado para carreras "pequeñas". Nada de medias, maratones o montaña (ya llegará todo eso...). Quería un mes para disfrutar de ser corredor popular; sin tiempos ni desafíos. Sólo correr.
Un mes para desconectar por completo y prepararme mentalmente para afrontar a tope los retos que se presentan esta temporada.

Esta carrera es la segunda de las tres que correré este mes, y sin duda es el plato fuerte.
Son 10km por el centro de Segovia, pasando por todos los monumentos más representativos de la ciudad.
Y correr por Segovia significa una cosa: cuestas y adoquines.

Esta carrera fue mi debut en este mundillo el año pasado. Entonces, la dureza del recorrido me pasó factura y acabé exhausto en 45:27.
Este año la cosa era muy diferente, y quería bajar de 42 minutos. Era mi única pretensión, y consiguiendo eso me daba por contento.

La carrera empezaba a las 11h, con lo que no había que madrugar. Además, después de más de una semana de lluvias constantes, ha hecho un día muy bueno. Y con 1º positivo, lo cual es casi milagroso en esta carrera (se venía de -7º y -4º en las dos ediciones anteriores).

Había quedado con mi amigo Alejandro a las 10:30 en el acueducto, para calentar y salir juntos. Los momentos previos a la salida sirven para hacer planes de futuras carreras juntos y comentar los próximos retos que vamos a afrontar.

Por fin, pistoletazo de salida y a correr.
Los primeros dos kilómetros son de bajada, lo que sirve para ir soltando las piernas y poco a poco "entrar en calor". Sobre todo teniendo en cuenta que a continuación se afrontaba la subida por la Cuesta de Los Hoyos, de 1´5km.

En la bajada soy yo quien lidera y Alejandro va siguiendo mi estela. Sé que es algo puntual, ya que él está muy muy fuerte, y no podré seguirlo cuando cambie el ritmo. Y efectivamente: al inicio de la subida empieza mi carrera en solitario mientras veo alejarse a mi amigo.
En ese momento, me fijo en una corredora que es una habitual del podio en las carreras de Valladolid y que marcha en segunda posición. Veo que la puedo mantener la leve distancia que me saca, y sé que si aguanto su estela bajaré de esos 42 minutos sin problemas.

Tras subir la Cuesta de Los Hoyos, el recorrido nos lleva hacia el Alcázar. Esa parte tiene una cuesta corta pero bastante dura, y se me atraganta un poco. Sé que después el terreno llanea, por lo que fuerzo para no dejar marchar a mi liebre femenina.
Bordeamos el parque del Alcázar y afrontamos una calle bastante larga que pica siempre hacia arriba y que si vas mal hace mucho daño. El año pasado este tramo me mató y me dejó muy tocado para el resto de la carrera.
Sin embargo, hoy lo he pasado sin muchas dificultades, y llegaba con fuerzas al siguiente punto importante: la subida por la calle real.

Una vez en la Plaza Mayor, comienza un callejeo continuo por el casco antiguo de la ciudad. Calles estrechas, mal asfaltadas y con giros bruscos. Además, algunas de ellas son de fuertes bajadas, lo que te carga mucho los cuadriceps al frenar para afrontar las curvas.

La carrera parece que está hecha, pero aun guarda un "regalo final". En la iglesia de San Millán, hay una rampa que llega a la recta de meta. Y esa rampa es demoledora. Es un punto que deja clavados a todos los corredores, ya que llegas lanzado de las bajadas y con bastante castigo ya en las piernas. Salir fuerte o tocado de ahí para afrontar la recta de meta te hace ganar o perder muchas posiciones.
Yo sufro como todos, pero la paso mejor que los atletas que están en mi grupo.
Mi liebre también sufre la dureza de este tramo, lo que me permite ponerme a su par y entrar en meta junto a ella en un tiempo de...39:37!!!




Como??? Ni me lo creo. Me había visto muy bien; pero de eso a hacer marca personal y bajar de 40 minutos... Esa barrera la daba por imposible, y la he ido a superar en la carrera que menos pensaba en ello. Una guinda inmejorable.

Quería destacar la espectacular organización de esta carrera. Sorprende que sea una prueba de 10km, pero de verdad que un 10 para los organizadores porque el trabajo es brutal, y te da la sensación de correr una carrera de las "grandes".
La bolsa del corredor es escasita, aunque es cierto que los elementos principales, dorsal y camiseta, están muy bien. Sin embargo, el avituallamiento de meta es bastante completo, con agua, Coca-Cola, aquarius, naranjas y un batido "recuperador" de Herbalife (bastante rico, por cierto).

Ademas, aprovecho también para dar las gracias a Sara por su apoyo y fotos, y a todos los ex alumnos míos y sus familias que me han transmitido sus muestras de cariño y ánimos durante la carrera.

En resumen: una carrera muy recomendable. Recorrido exigente y bonito, una organización espectacular, y mucho ambiente. En el terreno personal, pues un día redondo.
Siguen las buenas sensaciones de las últimas carreras, sigo siendo capaz de mantener buenos ritmos sin sufrir demasiado, y llegando con fuerzas al final. 
Mi objetivo era disfrutar, y eso lo he cumplido con creces. Y esa marca personal sabe muy bien, la verdad.
Un gran día.













domingo, 9 de febrero de 2014

CARRERA POPULAR DON BOSCO



Tenía muchas ganas de que llegara esta carrera. Había varios motivos que la convertían en una cita especial para mí.

En primer lugar, necesitaba desconectar después de la Media Maratón de Getafe, dos semanas atrás. Mi amigo Alejandro me ofreció ir con él a correr la media de Fuencarral-El Pardo, pero a mí era lo último que me apetecía. En Getafe fui a tope e hice marca personal; ahora el cuerpo me pedía disfrutar.

Había otra razón de mucho peso para no perderme esta carrera: el año pasado tuve que abandonar por lesión, y esa espina clavada ha durado un año. Había que sacársela.

Y por último, y la razón más importante, iba a correr con toda mi familia y varios compañeros del club. No me lo podía perder.

Tenía muchas ganas de volver a correr con mi hermano (no lo hacía desde el Cross de San Antón), y en esta ocasión además nos acompañaban dos debutantes: mi novia Sara y mi madre.
Por si fuera poco, varios compañeros del club Cisne iban a correr ese día, por lo que el ambiente iba a ser totalmente festivo.

Lo menos "festivo" fue el tiempo... Lluvia intensa y aire hacían bastante desagradable el estar en la calle ligerito de ropa, pero las ganas de disfrutar podían con todo.

Tras los preparativos habituales (desayuno, ir al baño y equiparse), mi hermano y yo decidimos ir al lugar de la salida corriendo, para calentar. Por contra, mi madre y mi novia utilizaron los servicios de chófer que ofertó mi padre.

Al llegar al Centro Aleste, poco a poco nos fuimos encontrando los miembros del club que íbamos a correr. En total fuimos 9 representantes. No está nada mal para ser un club de piragüismo...
Luego aparecieron Sara y mi madre; ya estábamos todos. Listos para meternos en faena.





A las 10:30 se daba la salida. Por delante 9.450 metros bastante entretenidos; con giros, rectas, alguna subida, y una entrada en meta por un campo de fútbol de césped artificial.

Desde el primer momento las sensaciones son muy positivas. Mi único objetivo era disfrutar, y corría sin presión. 
Generalmente, me gusta ganar posiciones ya desde el principio, pero hoy, a pesar de salir casi el último de los del club, en ningún momento me cegué por ir a coger a mis compañeros. 
Cogí mi ritmo, y sabía que las cosas irían saliendo con naturalidad.

Fruto de esa relajación propiciada por las ganas de disfrutar, me entretenía en bromear y hablar un rato con mis compañeros de club cuando me ponía a su altura. Algo inaudito para mí. Normalmente soy muy competitivo. Demasiado, dado que no me juego nada, pero bueno, qué le vamos a hacer...

Al alcanzar a mi hermano, vi que iba a buen ritmo y tenía a sus "rivales" bastante bien controlados. Como aclaración, decir que había mucha "rivalidad sana" entre los miembros del club en esta carrera. Un mal resultado podía acarrear la burla continua por parte del resto quién sabe cuanto tiempo. Así funciona el Cisne...

Ya centrándome en la carrera, vi a una atleta del Racing Valladolid que ya conocía de muchas otras pruebas y se que es de las que quedan arriba. Decido quedarme con ella un par de kilómetros, para ir cogiendo un ritmo ya más exigente. Antes de afrontar la primera de las tres subidas, veo que voy más fuerte que ella y decido seguir para delante.

Este tramo fue quizá el más duro de la prueba, ya que se seguía una larga recta paralela a una carretera desierta y la lluvia caía con bastante intensidad.
Cuando se giraba a la izquierda, se afrontaba una bajada para justo a continuación encarar la segunda subida, ésta más explosiva que la anterior.

Seguidamente, un poco de callejeo y ya se presentaba la tercera y última de las subidas. 
A partir de aquí, todo llano hacia la zona de la llegada.

Como el año pasado me retiré a los 15 minutos de carrera, no conocía el final. Tras hacer un giro a la izquierda, veo el arco de salida, y cambio el ritmo pensando que ahí acababa todo. Error.
Me doy cuenta que la gente sigue corriendo calle arriba. Ups.

Pocos metros más adelante, se giraba a la izquierda para entrar en el campo de fútbol, el cual había que rodear para, ahora sí, entrar en meta con un tiempo de 38:06, a 4:02min/km.
Estoy muy satisfecho de cómo me he encontrado. No he sufrido nada y he mantenido un ritmo muy bueno para mí con mucha comodidad.

Poco después llega mi hermano, marcando un gran tiempo y por delante de todos sus "rivales". Me alegro mucho por él porque no las tenía todas consigo e hizo un carrerón, mejorando más de minuto y medio su marca de hace un año.

Nos vamos juntando los miembros del Cisne que poco a poco van llegando y cambiamos impresiones de la carrera. Todo con muy buen ambiente. 

En estas, llega mi madre, haciendo un tiempo de 51:54. Menuda máquina.
Y finalmente Sara pone la guinda acabando su primera carrera y demostrando mucho valor y determinación. No es nada fácil debutar con pocos entrenos en casi 10km. 

Finalmente, nos juntamos con mi padre (que había estado haciendo labores de fotógrafo además de chófer) y nos vamos a casa a darnos una merecida ducha de agua caliente.

En resumen: un día muy especial para mí y en el que más he disfrutado la experiencia de ser corredor popular. Por compartir esta afición con mi familia, por juntarnos tantos compañeros del club, y por que todos nos fuimos con una sonrisa en la cara.
365 días después, el día más amargo se convierte en el más dulce.

Esta carrera ha marcado ya para siempre mi vida como runner. Mientras pueda, la correré cada año. Gratuita, con muy buen ambiente y un recorrido muy entretenido. Se la recomiendo a todo el mundo. La mejor de Valladolid.










domingo, 26 de enero de 2014

MEDIA MARATÓN DE GETAFE


Esta entrada se podría titular: crónica de una MMP anunciada.
Y como tal la voy a contar.

El mes de Enero estaba planificado con un único propósito: bajar de 1h 35 en Getafe.
Las dos carreras previas 14 y 7 días antes me dejaron muy buenas sensaciones, especialmente la de La Granja; y los entrenamientos de esta semana me acabaron por confirmar mis sospechas: estaba mejor que nunca. El objetivo era muy factible, y me fijé uno más ambicioso, ir a por el 1h 32.

El día comenzó pronto. A las 6:45 sonaba el despertador. Mi amigo Alejandro iba a recogerme con el coche a las 7:40. A las 8 habíamos quedado en Nueva Segovia con un grupo de corredores para ir todos juntos a Getafe.
Particularmente creía que íbamos demasiado justos, y más si cogíamos la ruta del puerto.
Ellos me aseguraron que no, que "en hora y cuarto por el túnel estamos en Getafe".
Empezamos el camino, llegamos al desvío y... por el puerto!!!. Ole, si señor.
Me empiezo a mosquear por que ya me lo estaba oliendo: íbamos a ir super pillados de tiempo.

Llegamos a Getafe y aparcamos a falta de 45 minutos para la salida. Toca ir al lugar de la salida (10 minutos andando), coger el dorsal, volver al coche a cambiarse, y volver a la salida.
Sobradisimos, vamos...

Recogemos el dorsal a las 10:05, por lo que nos toca volver corriendo al coche. Yo voy con el abrigo y en vaqueros y camisa.
Llegamos al coche, cambio de ropa, ponerse el dorsal, meadita, y vuelta a correr para llegar a la salida.
Una vez allí, toca integrarse como se pueda dentro de una maraña de corredores. Pésima la organización en lo referente a la salida.

Por fin, arranca la carrera. Yo arrancaría 1 minuto y 20 segundos más tarde, que es lo que tardé en pasar por el arco de salida y empezar a correr.
Desde el inicio, las sensaciones son muy buenas. Temperatura excelente y piernas frescas; todo va de lujo.
Formamos un grupo de 4 corredores de entre los que viajamos juntos, en el que vamos Alejandro y yo.
Tras un par de kilómetros, me harto de tanto cruce y bandazos y le digo a mi amigo que me voy, que tiro para delante.
Y nos vamos los dos.
Esta sociedad será breve, ya que poco después me quedo en solitario.
Empieza mi carrera de verdad.

Me siento como nunca, y me da muchos ánimos el haber dejado atrás a mis compañeros.
El recorrido por la zona de Los Molinos se hace odioso. Rectas y más rectas por una urbanización desangelada. Llego al primero (de dos) de los avituallamientos, en el km7, pero decido no parar ya que me veo muy fuerte.
Paso por el km10 en 43:33, y las sensaciones siguen siendo muy buenas.

Poco a poco dejamos atrás Los Molinos para meternos en el núcleo urbano de Getafe. Había mucha gente animando, y se agradecía. Mención especial a una niña con un megáfono regalándonos frases como - "sois todos unos campeones"-, y similares. Lo que ya no se agradecía tanto era cuando algunos "encantadores" peatones decidían cruzar por el medio de la carrera sin ningún tipo de miramiento. Con un par. 

Los kilómetros poco a poco me empiezan a pesar, y el monótono recorrido no ayuda. Cada vez me cuesta más seguir el ritmo, y la carrera se me empieza a hacer cuesta arriba. Las rectas son larguísimas, y me parece que la meta cada vez se aleja más y más.
Llego al segundo avituallamiento (km14), y aquí si decido beber y refrescarme un poco. El calor apretaba bastante, y ya tenía la garganta seca.
Tras este pequeño alivio, siguen las innumerables rectas y la sensación de correr siempre por el mismo sitio me invade por completo. No sé ni qué kilómetros quedan, y es mi peor momento. Al fin, veo el paso por el km18. Tres más y se acaba. Vamos!!
Tras un último giro, enfilamos una recta de unos dos kilómetros, tras la cual oigo comentar a la gente que sólo queda la bajada al estadio y recta de meta. Eso me anima un poco, pero voy completamente vacío y al límite de mis fuerzas.
Ya no corro; me arrastro.

Por fin, entrada al estadio y 200 últimos metros por la pista de atletismo. Saco un poco de orgullo (porque fuerzas hacía rato que no quedaban), y entro en meta dando una imagen algo más digna, con un tiempo de 1:33:21 y un tiempo real de 1:31:57.

La sensación es indescriptible. Estoy muerto, vacío. Y estoy muy feliz.
Lo he dado todo. Nunca antes corriendo había llegado así. Y me siento muy bien conmigo mismo y recompensado por el esfuerzo de los entrenamientos.

La bolsa del corredor es excelente: agua, coca-cola, aquarius, galletas, zumo, barrita energética y camiseta técnica de manga larga bastante chula.





En resumen: marca personal y mi mayor logro como runner. Recorrido horrorosamente feo y aburrido y una salida masificada y pésimamente organizada. Gran experiencia pero no contemplo repetir, al menos el próximo año.





                                               




domingo, 19 de enero de 2014

CARRERA POPULAR DE MONTAÑA "VUELTA A LOS JARDINES DE LA GRANJA"

Esta carrera no estaba en mi calendario del 2014.
Es cierto que siempre me ha llamado mucho la atención, y más estando tan cerquita de mi casa en Segovia.
Desde el momento en que me inscribí a la media maratón de Getafe, descarté esta carrera, ya que sólo hay 7 días de diferencia entre una y otra.
Pero poco a poco se iba acercando el día y el gusanillo cada vez picaba con más fuerza.
Y al final..., ganó el gusanillo. Inscrito.




El no tener coche me resulta un gran handicap para planificar mis desplazamientos a las carreras. La Granja está a escasos 12km de Segovia, por lo que el plan será el siguiente: ir en autobús, correr, y vuelta "a pata" a Segovia, para completar el entrenamiento.
El plan era bueno. Disputaba la carrera y completaba el día con un total de 19km.
Repito: el plan ERA bueno...

La cosa se empieza a complicar cuando ayer por la noche comenzó a nevar, y ya no ha parado. Eso en Segovia. En La Granja a mayor altitud, más nieve.
Esta mañana el día ha amanecido de postal navideña. Todo blanco y nevando sin parar.
Me entran las dudas de seguir adelante; sobre todo en lo referente a volver corriendo.
Al final, tanto pensar que llego al autobús por los pelos.
Durante el trayecto, cada vez más nieve y el paisaje completamente blanco.

Al llegar a La Granja, me dirijo a la Plaza de Los Dolores a recoger el dorsal y el chip. Son las 11, y aun queda una hora para la salida.
El día no es excesivamente frío, en torno a los 0º, pero no para de nevar.
Lo que más me preocupan son mis zapatillas. Unas Asics Gel Pulse 4 no parece la elección más acertada, pero no hay otra... Mis otras dos zapatillas también son de asfalto, y son más nuevas. Me paso esa hora andando y trotando para comprobar el comportamiento de las zapatillas en ese terreno.
Casi todo el mundo (lógicamente) se presenta con zapatillas de trail, pero hay unos pocos con zapatillas de asfalto como las mías, lo cual me consuela un poco.

Por fin, a las 12 y bajo una considerable nevada, se inicia la carrera.
Desde el primer metro ya se empieza a subir. Ritmo tranquilo de inicio, tratando de coger confianza en la pisada.
El trazado de la carrera es inmejorable. A los pocos metros entramos en los jardines del Palacio. Todo esta nevado, y el paisaje es de cuento. Voy mirando las fuentes y el entorno sin preocuparme en exceso de la carrera.

El recorrido se endurece y veo que la gente empieza a sufrir y voy subiendo posiciones.
Salimos de los jardines por una puerta lateral de la tapia derecha, y empieza lo "bueno".
A partir de aquí, se trata de seguir un estrecho sendero paralelo a la tapia que delimita el recinto de los jardines.
La primera parte es de subida continua.
Me veo bastante bien, y subo a buen ritmo. Pero todo termina al encarar la primera RAMPA (sí, con mayúsculas) del recorrido. Hasta donde me alcanza la vista veo a todo el mundo andando. Yo decido subir corriendo, ya que me sentía con fuerzas. Y demostré mi inexperiencia en este tipo de carreras.
Mis gemelos van al límite y casi ni avanzo. Además, soy adelantado por dos atletas que van andando, y eso ya me hace desistir y echar pie a tierra. Subo el resto de la cuesta andando, hasta que el terreno suaviza un poco y se puede volver a correr.

Pero será breve.
Queda uno de los puntos claves de la carrera: la subida al "Esquinazo", a 1.350 metros de altitud.
Aquí ya he aprendido la lección y decido andar desde el principio. Cuando se corona la cima, hay que afrontar un descenso muy técnico y complicado de unos 400 metros. Cuando veo el final de la subida, decido dar un tirón de 50 metros para adelantar corredores y afrontar el descenso liderando el grupo. Segundo error de novato.

El descenso es por un sendero mínimo, lleno de ramas, piedras y curvas; y todo aderezado con unos cuantos centímetros de nieve. Para gente experta de verdad. Y no era mi caso. 
Nada más empezar, me supera un veterano pegando brincos. Baja con una facilidad que me deja alucinado, y en pocos metros lo pierdo de vista.
Y empieza mi pesadilla: no se ni dónde poner los pies, y en esos 400 metros me voy al suelo en cuatro ocasiones. Afortunadamente sin consecuencias.

Por fin, salgo a una parte mucho más ancha donde la pendiente es más tendida y se puede correr bastante rápido. Sin embargo, mis zapatillas no me dejan ir a tope y tengo que reservar, lo cual me cuesta ser superado por dos corredores.

Finalmente, entramos en el pueblo y volvemos al asfalto. Llego muy bien de fuerzas y aquí sí puedo correr a tope. Empiezo a coger a los atletas que me habían superado en el descenso y afronto el último punto clave de la carrera, "el callejón de la bruja". Una calle de escaleras de 1 metro de ancho en la que hay que subir de uno en uno. Veo gente que anda, pero yo voy muy fuerte y paso a varios corredores. Recta de meta picando hacia abajo y paso por el arco en un tiempo de 35:42, en el puesto 71 de la general. 

Al entregar el chip, camiseta conmemorativa de algodón y un avituallamiento completísimo: fruta, chorizo, queso, pan, dulces, coca-cola, aquarius, agua...; un auténtico banquete.




Y llega la segunda decisión más importante del mundo del deporte tras la famosa "the decision" de LeBron James: volver corriendo bajo la incesante nevada o coger el autobús.

La verdad es que la carrera la he terminado muy fuerte, así que tras comer un poco, decido hacer esos 12km de vuelta a casa. La nieve constante en la cara me empieza a "hacer pupa", pero las piernas van bien y completo el trayecto de vuelta en 55 minutos.

En resumen: un día inolvidable.
Recomiendo encarecidamente a todo runner cercano a la zona que corra esta carrera. El paisaje es insuperable, en un sitio como los jardines del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso. La carrera es corta, pero dura y con un descenso bastante técnico. Ideal para iniciarse en este mundo de carreras de montaña, como ha sido mi caso.

Si al año que viene sigo por Segovia, prometo volver.




                                    



domingo, 12 de enero de 2014

CROSS DE SAN ANTÓN

La popularmente llamada "carrera de las pastas" ha supuesto el inicio de la temporada de carreras en 2014. Este nombre viene por la caja de pastas que te dan en la bolsa del corredor al terminar la carrera. Yo particularmente prefiero una camiseta técnica, pero bueno... Es la tradición.




Esta prueba se celebra en el Pinar de Antequera, situado a las afueras de la ciudad de Valladolid. Es una zona bastante fría y húmeda en invierno.  La salida masculina es a las 12, por lo que te evitas el madrugón para ir a recoger el dorsal.
La carrera consiste en dar dos vueltas a un circuito, para un total de 10.800 metros. El circuito es prácticamente llano, con caminos bastante estrechos entre árboles y bastantes piedrecillas sueltas. 

A las 11 llegamos a las instalaciones de Renault que hay en el Pinar, hoy cuartel general de la carrera. Fuimos los dos hermanos con nuestro progenitor, al cual le tocaron labores de chófer-acompañante. Muchas gracias una vez más por los servicios prestados, papá.
Recogida de dorsales (con una curiosa dirección web de asics en francés ??), soltar lastre en el cuarto habilitado para esos menesteres, y a calentar.



Llegan las 12 y empieza el asunto.
Lo primero que quiero comentar es la pésima señalización del lugar y momento de la salida.
Un raya pintada en medio del pinar, sin señalización y sin nadie que te dirija a ella no es lo ideal para los corredores que no conocen la prueba (entre los que me incluyo).
No contentos con eso, a escasos metros de la salida, una zona con piedras clavadas de altura hasta la espinilla. Ideales para cuando vas con todo el mogollón de corredores y comertelas.
En fin...
No digo que las arranquen para la carrera, pero no cuesta tanto modificar 10 metros el recorrido, digo yo.

Una vez superadas las dos trampas preparadas por la organización, empiezo a preocuparme sólo de correr.
La estrechez del camino (en muchos tramos sólo cabían dos personas) hace muy complicado el progresar. Toca salirse a la hierba, pero lo irregular del terreno hace que te produzca bastante desgaste el correr por ahí.
Como he dicho antes, no es un circuito que tenga desniveles destacables; pero los contínuos sube-bajas, los giros cerrados, y algunos tramos de arena, no me han dejado sentirme cómodo en toda la primera vuelta. Esos 5.400 metros se me han hecho interminables, y muy duros mentalmente, sólo deseando ver la línea de meta. Si no llevas GPS vas sin referencia alguna en toda la carrera, y eso se hace duro. Al menos a mí.
Al fin, paso por mitad de carrera, tan harto e incómodo que decido ni mirar el reloj. 

En la segunda vuelta, consigo enlazar con una pareja de corredores de Solorunners, formando un terceto. Me ayuda muchísimo correr junto a ellos, y por primera vez, noto que voy cogiendo ritmo.
Al rato, somos alcanzados por otro corredor, y nos convertimos en cuarteto. Vamos pasando corredores, y las sensaciones van cada vez a mejor (lo cual me tranquilizó bastante teniendo en cuenta los objetivos "maratonianos" de este año). Al final, el cuarteto se rompe en la recta de meta, ya que se lanzan al esprint. A mi me parece un poco penosillo el lanzarte como un loco cuando no aspiras a la general, pero bueno, esto es sólo opinión personal. Finalmente, cruzo la meta en "45:14", tras acercarme a saludar a mi padre, y segundo del cuarteto.

Entrega de chip, bolsa del corredor ( las famosas pastas, agua y aquarius), y a casita.
Ya hemos debutado.
En 7 días otro capítulo más.
Que el ritmo no pare...