domingo, 6 de abril de 2014

CARRERA POR MONTAÑA MIRANDA DE EBRO


Primero de los dos grandes retos del mes de Abril, el más importante de la temporada sin duda.

Cuando vi esta carrera, desde el principio me llamó la atención. Estoy fascinado por el mundo de las carreras de montaña y, tras un par de pequeños aperitivos, quería degustar ya un plato más consistente. Los datos que presentaba se adecuaban bien a lo que yo buscaba: 35km con un desnivel acumulado de 3.200m. Dura, pero asumible.
Además, siendo 21 días antes del gran objetivo del año, el debut en la maratón de Madrid, sería un excelente test para medir mis fuerzas y capacidad de sufrimiento de cara a la gran cita.
Dicho y hecho: inscrito.

Desde ese instante, comienzan las salidas con mochila y probando la alimentación e hidratación mientras corro. Me he preparado como he podido, ya que no tengo ni tiempo ni medios para ir a entrenar a la montaña; pero confío en llegar preparado para afrontar este reto con garantías.

Y llega el momento.

El Sábado por la tarde cojo el tren a Miranda de Ebro. Durante el trayecto voy leyendo "Ivanhoe", de Walter Scott. No estaría mal un poco de ese heroísmo para la carrera del día siguiente...
A las 19:30 llego a mi destino y voy directo a recoger el dorsal y la bolsa del corredor. Junto al dorsal, me dan una pulsera con una tarjeta que he de "picar" en cada punto de control. En la bolsa: camiseta técnica (buena calidad y bonita), gel, barrita y 250g de café.
De allí, rumbo a la pensión donde me alojaba, a cenar y a dejarlo todo bien preparado para el día siguiente.
Decidí correr con mochila, en la que, dada mi inexperiencia, decidí llevar de todo: pasas, galletas, plátano, barrita, dos powerades, pañuelos, móvil, la cartera (por si acaso había "ratas" en la pensión, que tenía una pinta...), vaselina y crema solar. Mejor prevenir que curar.
Con todo listo, a la camita a dormir, que mañana se preveía un día duro.

Son las 7:30 del 6 de Abril y una alarma suena. A desayunar!!
Zumo de naranja, dos sandwich de pavo y queso, galletas y un plátano. Me visto, me coloco el dorsal y, tras tres visitas al retrete, salgo hacia la zona de la salida.

Una vez allí, lo que veo me intimida. Gente que parece muy preparada y con unas equipaciones y zapatillas que hacen que me den ganas de volverme llorando a casa, jaja.
Pero bueno, yo voy a lo mío. Es mi reto y voy a pelearlo.

El día está nublado y con una ligera neblina, pero no hace frío, y las previsiones son de mucho calor y sol.

Tras las presentaciones de los corredores más destacados de la prueba (entre ellos David López Castán, un super élite de este mundillo) se da la salida.



El primer tramo de la carrera es por la ciudad, pero enseguida salimos a un pinar que nos pondrá en la senda de los Montes de San Juan, por donde se desarrollaría el grueso de la prueba.
Me resulta curioso ver cómo algún corredor se pone a andar en la primera subida, aún dentro del casco urbano de Miranda.

Los primeros kilómetros son bastante cómodos, con subidas suaves y perfectamente corribles. Tras subir a una cantera (km 3) se produce una primera bajada con algo de dificultad hasta llegar a una carretera. Cruzamos, y comienza una subida continuada de unos 5km, para coronar el primero de los "obstáculos" que debíamos sortear: Monte Fuerte. 
Iba alternando tramos de andar y correr, pero al ser el inicio de la carrera no me supuso grandes dificultades alcanzar los 927m (punto más alto de la prueba) de la cima.

Arriba del todo (km10), avituallamiento y punto de separación entre las distancias de 24 y 35km. A los de la carrera larga, nos tocaba un pronunciado descenso que nos llevaría a la durísima subida de Peñas Jembres, en forma de U. A estas alturas, ya se habían abierto muchas diferencias entre los corredores y existía el peligro de quedarse en solitario para toda la carrera. Y es aquí, en el descenso hacia Peñas Jembres, donde conocí a Higinio. Le pregunté si sabía cuántos kilómetros llevábamos, y me dijo que 11 (en 1h 20). En ese momento, poco sospechábamos que se formaría una sociedad irrompible hasta el final de la carrera. 

La subida a Peñas Jembres era brutal. Yo, novato en estos terrenos, no sabía que se podían subir cosas así. Cada paso era un esfuerzo enorme, y muchas veces tuve que ayudarme de las manos. Muy muy dura.
Después del esfuerzo, se llegaba a un nuevo avituallamiento, donde decido comerme la barrita que llevaba en la mochila (km 15).




Mientras termino mi barrita y bebo agua e isotónica, Higinio me mete prisa y me dice que vaya con él, que no haga la carrera yo sólo. Que tío...

Estos kilómetros, del 15 al 25 es donde más disfruto de la carrera. Es un contínuo sube-baja por el medio del bosque. Me encanta.




Durante estos 10km, Higinio y yo comenzamos a hablar más y más. Me contó que acababa de salir de un cáncer, y que me iba a ayudar a disfrutar de mi primera carrera de montaña. Me fue aconsejando continuamente, frenándome si me aceleraba y diciéndome que reservara fuerzas, que esto era muy largo. A lo que yo le respondía: "- Es que ya se huele la meta-". En fin...

La última parte de este tramo fue otra durísima subida, la Cruz de Motrico. Esta ya sí que me hizo "pupa". Me paré un par de veces a respirar, pero Higinio no me dejaba de gritar que siguiera adelante.
Coronamos en 3h 30. Por delante, los últimos 10km con bastantes tramos de bajadas.
Eso me animó, y recuperé fuerzas.





Comenzamos a bajar, y aquí era yo quién tiraba y animaba a mi compañero. Le decía todo el rato que en una horita estábamos en Miranda, y él me respondía que ni de coña.

Todo iba bien; corríamos casi todo el tiempo y la carrera llegaba a su fin.
Pero llegó la penúltima subida, y me mató. En un apoyo, el isquio de la pierna derecha se me puso como un tronco y no podía casi ni andar. Paré a estirar y poco a poco se fue pasando. Volví a caminar, pero cargando todo el peso en la pierna izquierda. Me empecé a preocupar de verdad. Iba muy mal; completamente exhausto por el esfuerzo y el calor.

Así llegamos al último avituallamiento: 5km con la subida a la cantera que bajamos al inicio de la prueba (estos últimos 5km eran los mismos que al inicio pero al revés). Empezamos a subir y mi cuadriceps derecho dice que se acabó. No puedo ni doblar la pierna.

Me asusto mucho; realmente veo que hay opciones de no poder llegar a meta. Me faltan sólo 3km, pero voy arrastrando la pierna. Me dan ganas de llorar de rabia e impotencia. Veo Miranda ahí al lado, pero no avanzo nada.
Higinio se interesa por mí, pero le digo que me deje y termine la carrera. Me quedo sólo.

Decido tranquilizarme y comerme un plátano, para pensar en otra cosa. Me digo que cuando lo acabe pruebo a ver si puedo correr. Y arranco. 
Puedo trotar!! Nunca pensé que llevar un ritmo cochinero me fuera a hacer tan feliz.

Llego al pinar y entro en Miranda. Pregunto a un hombre de protección civil. Menos de dos kilómetros. Lo voy a conseguir.
Callejeo por la ciudad, todo llano o hacia abajo. Una chica me dice que me quedan 500m,
Cruzo el río y recta de meta.
La sensación es increíble. Nunca me había planteado el alegrarme por el simple hecho de llegar a una meta, pero verla ahí tan cerca me pone los pelos de punta y me emociona de verdad.

Al final, 5h 03. Puesto 149 de los 172 (de 216) que conseguimos terminar la prueba. Me siento muy orgulloso de lo que acabo de conseguir.
Me abrazo con Higinio, que me está esperando y me felicita por la carrera.
Gracias de verdad, amigo. Siempre recordaré este día y tú tienes mucha culpa de ello.

Estoy destrozado. Nunca había corrido más de dos horas, y la dureza de la carrera y el calor me han dejado al límite de mis fuerzas.

Cuando llego a la habitación, miro el móvil y veo que mi hermano y mi novia han hecho dos carrerones en Valladolid, y me alegro mucho por ellos. Alejandro corrió la media de Madrid, y también hizo un tiempazo (en él ya no sorprende). Día redondo.

Después de ducharme y comer, vuelta a casa.

Ha sido un gran día para mí. Sin duda mi mayor reto y mi mayor logro como runner. Ha sido una experiencia increíble en la que he sufrido y disfrutado muchísimo.
Carrera muy muy recomendable para los amantes de la montaña. Exigente, con atletas de mucho nivel y una organización volcada con el evento. De 10.

Además, me llevo unas sensaciones muy buenas de cara a mi debut en la maratón, ya que a las 3h 30 - 4h de carrera iba muy bien, y he sabido sufrir física y mentalmente.
Creo que estoy preparado.
En 20 días sabremos si es así...

domingo, 30 de marzo de 2014

MEDIA MARATÓN DE SEGOVIA


Tercera y última carrera del mes de Marzo, y una de las más especiales del calendario.
Hace justo un año, fueron las ganas de correr esta prueba las que me hicieron comenzar mi andadura en esta maravillosa afición del atletismo popular.
En Segovia, ciudad donde resido, eres "alguien" cuando cruzas el acueducto tras recorrer esos 21.097 metros por sus calles. Todo el mundo habla de ella; todo el mundo la corre o se echa a la calle para animar. Se respira ambiente de media en cada esquina. Es un acontecimiento para la localidad. 

El año pasado, como decía antes, decidí que yo también iba a participar en esta ya tradición segoviana. Sin embargo, una inoportuna lesión me privó de bautizarme como "atleta", por lo que he tenido que esperar 378 días a que llegara ese momento. 30 de Marzo. Una nueva oportunidad de ser "alguien".

Inscrito desde el mismo día que se abrieron las inscripciones, sólo deseaba que las lesiones me respetaran esta vez.

Dado que 7 días después voy a correr 35km por montaña en Miranda de Ebro, esta carrera no la haría al 100%. Eso lo tenía muy claro.
Por lo tanto, me ofrecí de liebre-acompañante a mi hermano para intentar bajar su marca de 1:40. La idea me motivaba mucho y se ajustaba a la perfección a mis necesidades.

El Viernes fui a recoger el dorsal y la bolsa del corredor. 
Este año la camiseta que entregaban es sencillamente espectacular: camiseta técnica Brooks de manga larga de color naranja. Muy muy bonita.
Viaje relámpago a Valladolid, y el Sábado por la noche ya estaba de vuelta en Segovia con mi hermano.
Cena y prontito a la cama, que adelantaban la hora y había que estar descansados.

A las 8 de la mañana suena el despertador y nos ponemos en marcha.
El día amanece con una lluvia muy fina y sin aire. Temperatura ideal para correr.

Media hora antes de la salida llegamos al acueducto, donde me reúno con algunos compañeros de FFDR y nos hacemos unas fotos para inmortalizar el momento.



Después, me sitúo ya con mi hermano y mi amigo Alejandro. 
Nuestro objetivo fundamental es bajar de ese 1:40, pero vamos a marcarnos el 1:38 como objetivo real. No es un recorrido para buscar marca, así que ese tiempo nos dejaría realmente contentos.

A escasos 10 minutos de la salida, mi hermano se da cuenta de que no llevo puesto el chip. Se me ha olvidado!!!
Así que sprint cuesta arriba a casa a por él y vuelta al acueducto. Madre mía que sudada.
Llego por los pelos, empapado en sudor y bastante cansado; pero llego.

Cañonazo de salida y a correr!!

Salimos muy atrás, y no podemos correr durante el primer kilómetro.
En el km2 comienza una subida bastante larga en la que se empiezan a abrir los primeros huecos. Aun así, hemos perdido muchísimo tiempo, y pasamos por el km4 en 20 minutos. 
A 5'/km!!! Qué horror!!

A esas alturas de carrera ya vamos corriendo a ritmos cercanos a 4:30, pero el tiempo perdido en los dos primeros kilómetros parece una losa demasiado pesada para cumplir nuestros objetivos.

Hablamos, y decidimos no cebarnos. Las sensaciones son muy buenas y vamos a muy buen ritmo. Eso es lo importante.

Llegamos a San Lorenzo, y arañamos 1' en los km 5 y 6, a ritmo de 4:30 y muy cómodos.

A continuación, la carrera nos lleva a la zona del río, donde se corre por una pista de tierra (con un tramo de arena incluido). Al final de la Alameda hay una fuerte subida y un posterior estrechamiento que dificultan bastante poder mantener un ritmo constante.

Y llegamos al primer tramo duro de verdad: la subida de 1´5km desde la Fuencisla hasta el acueducto. el primer tramo es más suave, pero la segunda parte es muy dura y exigente.
A mitad de dicha subida se encuentra el km10, por el que pasamos por unos horrorosos 48 minutos largos. Me da mucha rabia, porque nuestro ritmo es muy bueno (entre 4:30-4:35), pero por culpa del inicio no se va a ver reflejado en el tiempo final.

Por fin, llegamos al acueducto, y afrontamos el punto más espectacular de la carrera: la subida por la Calle Real abarrotada de gente que no para de animar a ambos lados de la calle. Impresionante. Te hace sentir que estás haciendo algo importante; meritorio, como me dijo mi hermano. 

Ahora la carrera se mueve por el centro histórico de la ciudad: judería, Alcázar, Plaza Mayor...
Las calles son estrechas y adoquinadas, pero no hay grandes desniveles.
En un punto de la carrera me encuentro con Sara, que está de voluntaria. Me acerco y me paro a darla un beso, y vuelta al lío.

Mi hermano va genial, muy fuerte y a un ritmo muy constante. Me alegro mucho por él, porque sé lo mucho que está entrenando para su debut en la maratón (si no se tuerce nada, el 1 de Junio repetiremos dúo en Aguilar de Campoo).

El recorrido nos aleja de las murallas y nos lleva a la Segovia más urbana. Vuelven los tramos de subida, en especial la calle José Zorrilla, donde además empieza a llover con más fuerza.
Le digo a mi hermano que es la última rampa, el último gran esfuerzo. El resto son calles que ya sólo "pican" hacia arriba y luego los 2km de bajada final.
Apretamos los dientes y vamos a por la última parte de la carrera.

Llegamos al barrio de La Albuera, con calles largas y feas, algunas de ellas picando hacia arriba. Si se va mal es un tramo que puede hacer mucho daño.

Volvemos a ver el acueducto y enfilamos la bajada hasta Fernández Ladreda, donde sólo queda la recta de meta.






Está hecho.
Nos relajamos y disfrutamos de lo que estamos a punto de conseguir.
Mi tercera media maratón está en el bolsillo. Y no es una media cualquiera. Es "LA MEDIA". La que te convierte en "alguien" en esta ciudad que ama el atletismo de forma especial.

Tenemos pactada la entrada en meta: saltar el uno hacia el otro y chocarnos en el aire justo debajo del arco. Es nuestra forma clásica de celebrar las victorias. Y ésta bien lo merece.

Al pasar el arco, mi hermano para el reloj, que marca un tiempo de 1:38:13. Menuda alegría!!!
Hemos conseguido el reto que veníamos a buscar y, lo mejor de todo, con unas sensaciones muy muy positivas. 
Si hubiéramos podido correr más normal los 2 primeros kilómetros, habríamos estado rondando el 1:35.
Pero ya habrá carreras para eso. Mi hermano lo tiene en las piernas de sobra.

Recogemos nuestra merecida medalla y nos vamos a casa muy contentos y satisfechos.

Para mí ha sido una experiencia increíble correr junto a mi hermano esta carrera. Todo ha sido perfecto, y juntos venceremos seguro esos 42km el día 1 de Junio. Qué ganas!!!

Y qué decir de esta carrera...
Sin duda la mejor y más bonita media maratón urbana de España. Por el recorrido, por la animación espectacular, por una ciudad volcada con esta carrera, y por el mejor arco de meta que se puede cruzar en el mundo. Esta carrera es una experiencia única y merece la pena correrla al menos una vez.

Próxima parada: Miranda de Ebro, donde 35km y 3,200m de desnivel acumulado me esperan. No tengo ni idea de cómo saldrá la cosa, pero el reto me motiva mucho, aunque me da respeto.
Sabremos el desenlace en una semana!!

domingo, 23 de marzo de 2014

MARATEST DE ALCORCÓN


Segunda carrera del mes de Marzo tras Riaza.
La verdad es que nunca he tenido intención de correrla. Mi amigo Alejandro me dijo hace más de un mes que se había inscrito a los 30km y si quería ir con él. Mi respuesta fue NO.
Siete días más tarde es la Media Maratón de Segovia, y el Domingo siguiente estoy inscrito a una de 35km con 3200m de desnivel en Miranda de Ebro. ¿En qué cabeza cabía meterse 30km por un recorrido horroroso con esas dos carreras a la vuelta de la esquina? No rotundo.

Sin embargo, fueron pasando los días y mi amigo siguió insistiendo. Entonces mi corazón se hablando y recordé el sinfín de carreras a las que he podido ir gracias a él, así que acepté y me inscribí. Eso si, a los 15km. Y de ahí no me movía nadie.

El planteamiento de la carrera era ir juntos con el globo de 4:30, y una vez en el estadio, yo acababa y él seguía como pudiera. A mí me venía bien, ya que sería un buen entrenamiento, pero sin sufrir nada y acabando con las piernas frescas.

A las 6:15 suena el despertador (momento en el que los oídos de mi amigo estarían a punto de estallar...) y a las 7 ya dejábamos Segovia rumbo a Alcorcón.

Al llegar, recogemos el dorsal y la bolsa del corredor (consistente en: camiseta técnica y barrita energética) y al coche a cambiarnos. El día se presentaba soleado, pero corría algo de aire que hacía que los 6º de temperatura parecieran alguno menos. Tras alguna duda, decidimos correr en manga corta, lo que a la postre sería un acierto.

A las 9:30 se da la salida. Juntando las dos distancias, entre 900 y 1000 atletas.

El plan era ir con la liebre de 4:30, pero la forma de ponerlo en práctica fue muy distinta. Alejandro apostó por un sprint estúpido de 1km para llegar a su par cuanto antes, mientras que yo fui tranquilamente hasta que llegué junto a mi amigo un poco antes del segundo kilómetro. En fin...

Una vez ya acoplados a nuestro ritmo de referencia, comienzan a pasar los kilómetros. El recorrido, pues tremendamente aburrido. Rectas y más rectas (qué recuerdos de Getafe...). Unas picaban hacia arriba y otras hacia abajo. Muy monótono.

Las sensaciones eran inmejorables. Iba muy cómodo, rodando tranquilo a 4:30 sin gastar más de la cuenta y sin sensación de fatiga. Tanto es así que no bebo nada en ningún avituallamiento. No me apetecía acercarme a coger la botellita, ni el cuerpo me lo pedía tampoco.

Las referencias estaban situadas en los kilómetros 5 (21:46) y 10 (44:47). El plan seguía su curso sin mayores incidencias.

Sobre el kilómetro 11 le digo a Alejandro que voy a subir un poco para acabar en progresión y completar así el entrenamiento. Ante mi sorpresa, decide venirse conmigo, y dejamos atrás al grupo de 4:30. Yo veo que mi ritmo es mucho más rápido (normal, él iba a 30km), pero se encabezona y me va pidiendo que le espere. Tras frenarme, intentar razonar con él y volver a subir el ritmo, me toca pararme otras dos veces más. Ya me harto, le digo que no tiene ni puta idea de correr y que se centre en su carrera y no se pique hasta con su sombra, le deseo suerte y ya me voy sólo para acabar en un tiempo de 1:06:06 (con equivocación de recorrido incluida) y en el puesto 28 de los 383 que corríamos los 15km.

Estoy completamente entero. He hecho un buen entrenamiento de 15km a 4:25 terminando en progresión y con unas sensaciones muy muy buenas.

Al acabar, naranja, plátano, agua y barrita energética. Me cambio de ropa y espero a la llegada de mi amigo, que para el crono en un increíble tiempo de 2h 9minutos. Con la guerra que me ha dado el desgraciao, jajaja.

Después, de vuelta a Segovia siendo torturado por los gustos musicales de Alejandro (hoy tocaba sesión de Andy y Lucas). Madre mia...

En resumen: un buen entrenamiento que no volveré a repetir en próximas ediciones. Gran organización y un recorrido exigente pero aburrido. Sólo merece la pena hacer los 30km para preparar maratón; la carrera de 15km es perder el tiempo y el dinero.

Próxima parada: Media Maratón de Segovia haciendo de liebre a mi hermano. A por el 1:38!!! 






lunes, 17 de marzo de 2014

CARRERA PEDESTRE "LOS MOLINOS VILLA DE RIAZA"



Primera carrera del mes de Marzo tras estar un par de Domingos sin ponerme dorsal. Ya había mono, jeje.

Esta carrera surgió en los momentos previos a la salida de la Monumental de Segovia, y desde ese momento he tenido unas ganas enormes de que llegara el día de correrla.
Me apetecía descansar de tanto asfalto y no correr preocupado de ritmos y tiempos.
Mis experiencias anteriores en carreras de este tipo (Llano del Beal y La Granja) me habían encantado, así que tenía puestas muchas expectativas en esta carrera.

Cuando supe que mi compañero de fechorías runeras me acompañaba a Riaza (gracias, una carrera más, Alejandro) llamé a mi hermano y le propuse hacer una escapadita de fin de semana por tierras segovianas con esta carrera como guinda. Y, por supuesto, aceptó encantado.
Ya estaba montada la expedición, y esta vez estaría acompañado por mis dos escuderos: el charro-segoviano y el murciano-pucelano. Mejor imposible.

¿Imposible? Pues resulta que mi novia Sara se apunta también al viaje, lo cual le da al evento un toque insuperable para mí. Mi hermano, mi novia y mi mejor amigo. Uno para todos, y todos a Riaza (perdón por el intento de chiste...jaja).

El Domingo a las 8 suena el despertador en la mansión de los Marcos Pascual. Arriba!!
Hace una día espléndido: cielo azul y un sol que amenaza con calentar bastante, así que hoy toca correr en manga corta.

A las 9:15 pasa a recogernos Alejandro, y cinco minutos más tarde se nos une Sara. Ya estamos todos, y Riaza nos espera.
Por delante, unos 75km. Los dorsales se recogen de 10 a 11, por lo que vamos sobrados de tiempo, como a mí me gusta.

Llegamos a Riaza sobre las 10:30, y nos dirigimos al ayuntamiento para la retirada de dorsal, chip y bolsa del corredor. Esta última consistente en: calcetines técnicos Lurbel con el nombre de la carrera, camiseta de algodón, naranja, coca cola, agua y barrita energética.

Vuelta al coche a cambiarnos (donde incomprensiblemente soy acusado de lento...) y ya con el dorsal puesto vamos a la plaza mayor, donde se encuentran la salida y la meta.





El rato se va pasando entre bromas y risas, hasta que avisan a los corredores para que nos fuéramos colocando en la zona de salida. Unos 200 corredores listos para subir a Riofrío de Riaza y volver. 13´5km con muchas cuestas por delante. Vamos!!




Los dos primeros kilómetros son por el pueblo. Ya hay alguna calle que pica para arriba. La gente sale muy emocionada, pero yo sé que estas carreras son muy largas y las fuerzas que gastas ahora se pueden echar en falta después. Decido emplear este recorrido urbano como calentamiento, y paso el primer kilómetro en 4:50. Cogiendo sensaciones.




Por fin, salimos del pueblo y cogemos el sendero que nos llevará a Riofrío. A partir de aquí empieza mi carrera, y decido olvidarme del reloj y correr por sensaciones. No sé lo que me voy a encontrar, por lo que marcarme ritmos de paso por los diferentes puntos kilométricos carece de sentido.

Desde el km 2 hasta el 6 más o menos, se sigue una senda estrecha con mucha piedra y algo de barro y de agua, siguiendo en todo momento el cauce del río. Es un tramo sin grandes subidas (salvo una entre el km 4 y 5), pero el terreno es incómodo y cuesta coger un ritmo constante.
Llevo varias semanas entrenando precisamente este tipo de trazados, y me da sus frutos. En estos kilómetros subo muchas posiciones, y mis zapatillas de trail Joma (somos pobres, jeje) están respondiendo muy bien.

Sobre el km 6, se produce un cambio de terreno: ahora la senda es mucho más ancha y no hay piedras ni barro, pero comienzan las rampas de verdad.
La primera subida de consideración es la que nos lleva a Riofrío de Riaza. Serán unos 600 metros aproximadamente con un fuerte desnivel. Este tramo se hace en ambas direcciones, y la senda está dividida en dos por una cinta. Se sube al pueblo, se callejea unos metros y se baja por donde se ha venido, con avituallamiento de agua de por medio.
Antes ya había visto a varios corredores andando, pero esta rampa hace aun más daño y veo como los dos corredores que me preceden comienzan a andar completamente desfondados.
Yo voy bien, sufro pero aguanto sin mucha dificultad, y el agua del avituallamiento me sabe a gloria, porque el calor ya apretaba bastante.

Ahora se afrontan esos 600 metros en bajada, para de nuevo tomar otra fuerte subida que nos llevará al km 10 y punto más alto de la carrera. 
A estas alturas de la prueba, no tengo rivales por detrás, y sólo veo a dos por delante.
En esta subida me voy acercando cada vez más al primero de ellos, hasta alcanzarlo justo arriba del todo.
Por delante, 2km de bajada muy pronunciada y un sólo corredor a la vista. Y por detrás, el vacío.

Este tramo de bajada me cuesta casi más que cualquier subida. Voy bastante incómodo y doy un par de traspiés, afortunadamente si mayores consecuencias.
Los 2km los hago en paralelo del corredor que había cogido al final de la subida, y recortamos poco a poco la distancia con el único corredor que teníamos a la vista, hasta alcanzarlo al final de la bajada.

La carrera parece que ya ha terminado: estamos de nuevo en Riaza. Sin embargo, aun falta un último repecho durísimo y bastante largo antes de llegar a meta.
Las fuerzas ya van muy justas en el terceto que hemos formado, y comenzamos a subir corriendo en paralelo.
En ese momento, me vienen a la mente esas clásicas imágenes de etapas de montaña en el Tour de Francia con esos ataques que dejan clavados a los rivales y cubren de gloria al ganador. Y me vengo arriba.
Me digo a mí mismo que no quiero ser el último de los tres, y que lo voy a probar.
Sé lo mucho y bien que he entrenado y sabía que era mi oportunidad. Siete días atrás había corrido 1h 23 por un terreno muy similar y unas cuestas también muy parecidas junto a mi hermano, y ahora había que ponerlo en práctica. No quería un sprint penosillo en recta de meta (los odio). Lo quería a lo grande. Quería sentirme un Alejandro Valverde (paisano de Murcia, por cierto).
Y arranco.

La gente que había allí me empieza a animar y aplaudir con fuerza, en especial una señora, que me grita: -"vamos el de azul, vamos campeón!!-". Como en el Tour. Me vengo arriba y tiro más y más. Me siento grande, invencible, nada puede pararme. Corono el repecho, mirada atrás y veo que voy sólo. Está hecho. Un breve callejeo por el pueblo llevado en volandas por los aplausos y ánimos de la gente y entrada en la plaza mayor con un tiempo de 1:04:57 y en el puesto 38 de la general.



Nada más entrar, veo a Sara entre el público y corro a darla un beso. Ella tiene muchísima culpa de que disfrute tanto con esta afición, y para mí no tiene precio el poder agradecérselo con un beso. Qué menos!. 
Gracias de verdad, Sara. Por lo que aguantas y por tu apoyo incondicional. Y, en menor medida, por las fotos, jaja.

Me reúno con Alejandro, que ha llegado un minuto y algo por delante en el puesto 26, y esperamos a mi hermano, que llega en 1h 09 y cerrando el equipo en el puesto 64.

Un grandísimo resultado para todos y un día sencillamente perfecto.

Carrera muy bonita y 100% recomendable. Buen ambiente y un pueblo volcado con la prueba y los corredores. Apuntada para una futura repetición.

Finalmente, vuelta a Segovia a reponer fuerzas en un kebab junto al acueducto. Un gran final.

Espero que este equipo vuelva a unirse en muchas más ocasiones, porque he disfrutado como nunca.

Próxima parada en 7 días: los 15km del Maratest de Alcorcón.

domingo, 23 de febrero de 2014

CARRERA POPULAR FUNDACIÓN VILLALAR


Tercera y última carrera del mes de Febrero, y primer (y casi seguro único) 5000 de la temporada.
Esta carrera se creó el año pasado para celebrar el 30º aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Sin embargo, el gran éxito de participación hizo que los organizadores hayan decidido consolidarla dentro del calendario anual de carreras populares en Valladolid.

La carrera son 5km repartidos en dos vueltas por el mismo circuito, con salida y meta en la Plaza de las Cortes de Castilla y León. Es un recorrido exigente, ya que se inicia con una subida de unos 500 metros, para posteriormente entrar en un parque en donde el trazado es enrevesado con multitud de giros y cambios de dirección.

El año pasado no pude correr por lesión, así que tenía ganas de estrenarme en esta prueba.
Es gratuita, sobre una distancia en la que me apetecía competir, y por una zona que mi hermano y yo conocemos de sobra. Inscritos!!

La prueba empezaba a las 11:30h, por lo que no había que madrugar. Una hora antes, salimos hacia la Plaza de las Cortes calentando tranquilamente.
Al llegar allí, recogemos el dorsal; pero a la hora de coger la camiseta, nos dicen que no tienen de la talla L. La camiseta es un trapo de algodón y encima no tenemos dónde dejarla mientras corremos, así que pasamos olímpicamente de ella.

Una vez que nos ponemos el dorsal, damos una vuelta de reconocimiento en la que mi hermano, que corrió el año pasado, me cuenta cómo es el circuito.
La subida es de sobra conocida por ambos, ya que la hemos hecho en multitud de ocasiones entrenando. Es una recta larga con un desnivel que va de menos a más, siendo el final la parte más dura. Si se va tocado, puede hacer bastante daño.
El resto, un tramo de bajada para entrar en el parque, donde se van alternando tramos de acera con tierra.

En los momentos previos a la salida, vemos por allí a Mayte Martínez, la estrella local. De vez en cuando se anima a correr este tipo de pruebas, pero ya sin disputarlas y de forma relajada.

En el momento de salir, no está muy claro el arco donde hay que colocarse, y reina bastante desorden. Por consejo de mi hermano, nos situamos debajo de uno de los arcos y no nos movemos, a pesar de que la organización no para de dirigir a los corredores hacia otro arco situado más atrás. Yo miro a mi hermano, que me insiste en quedarnos allí quietos. Al final, resulta ser el arco correcto y salimos en una posición privilegiada. Qué tío, cómo lo ha clavado!

Por fin se da la salida, y la gente sale escopetada. Nada más empezar a subir, llega a mi altura una cara conocida: la chica a la que fui siguiendo en la carrera del domingo anterior.
Pues otra vez misma estrategia; a pegarme a ella se ha dicho.
En estas nos adelanta la chica que a la postre sería la vencedora, a la que mi "compañera" intenta seguir sin éxito.
Ya en Segovia me dí cuenta que ella sufre mucho subiendo, por lo que aprieto para ponerme a su par.
Llegamos al final de la subida y afrontamos la bajada que nos meterá en el parque. Y es aquí donde donde veo que mi ritmo es más fuerte y poco a poco voy perdiendo a mi liebre femenina.
El recorrido por el parque se hace largo, debido a los innumerables giros del trazado. El final de la primera vuelta es mi peor momento, y me entran dudas de como afrontaré la segunda subida. Con estos pensamientos paso por el arco de salida en 9:28. Mi objetivo era bajar de 20 minutos, y si no me hundía lo tenía a tiro.

Empiezo la segunda subida, y veo que soy capaz de mantener el ritmo. Además, algún corredor de delante empieza a sufrir, lo cual me motiva para darles alcance. Llegado al final de la cuesta, un error de cálculo me hace chocarme con un miembro de Protección Civil. El hombre me mira con cara de entre sorprendido y cabreado (con razón). Pido perdón y sigo la carrera. Tramo de bajada hacia el parque, donde de nuevo sus giros y más giros me hacen desear con toda mi alma el llegar ya a meta.

Finalmente, último giro y recta de meta, donde veo que el reloj está a pocos segundos de llegar al minuto 19. El objetivo estaba cumplido, pero aprieto para bajar de esos 19 minutos parando el crono en 18:55, y acabando en el puesto 61 de la general.

Esta vez sí que me he exprimido, y junto al calor me dan una mayor sensación de agotamiento que en las carreras anteriores.
Estoy muy satisfecho con mi actuación de hoy. Bajar de los 19 minutos con un ritmo de carrera de 3:47/km es un gran resultado para mí.

Al poco llega mi hermano mejorando más de un minuto su tiempo del año pasado, bajando de la barrera de los 20 minutos y dentro del top 100.
Todo ha salido a pedir de boca.

En meta, un completísimo avituallamiento consistente en una botella de agua, y a casa andando tranquilamente comentando la carrera y las pruebas en las que vamos a correr el mes de Marzo.

Ahora tocan dos domingos seguidos sin carreras, que aprovecharé para hacer tiradas largas por montaña y seguir con mi puesta a punto para los desafíos que están por llegar.

El mes se cierra con dos MMPs y tres carreras en las que he disfrutado muchísimo.
En Marzo llegan carreras más exigentes en dureza y distancia, pero que afronto con una motivación altísima.

En resumen: carrera recomendable con un recorrido muy entretenido y bastante exigente, gratuita, con mucha participación y una bolsa del corredor inexistente salvo por un trapo de algodón y una botella de agua.
Su principal aliciente es ser el único 5000 de Valladolid, por lo que es una muy buena opción para probarse en la distancia.










domingo, 16 de febrero de 2014

CARRERA MONUMENTAL CEBE CIUDAD DE SEGOVIA


El mes de Febrero lo he reservado para carreras "pequeñas". Nada de medias, maratones o montaña (ya llegará todo eso...). Quería un mes para disfrutar de ser corredor popular; sin tiempos ni desafíos. Sólo correr.
Un mes para desconectar por completo y prepararme mentalmente para afrontar a tope los retos que se presentan esta temporada.

Esta carrera es la segunda de las tres que correré este mes, y sin duda es el plato fuerte.
Son 10km por el centro de Segovia, pasando por todos los monumentos más representativos de la ciudad.
Y correr por Segovia significa una cosa: cuestas y adoquines.

Esta carrera fue mi debut en este mundillo el año pasado. Entonces, la dureza del recorrido me pasó factura y acabé exhausto en 45:27.
Este año la cosa era muy diferente, y quería bajar de 42 minutos. Era mi única pretensión, y consiguiendo eso me daba por contento.

La carrera empezaba a las 11h, con lo que no había que madrugar. Además, después de más de una semana de lluvias constantes, ha hecho un día muy bueno. Y con 1º positivo, lo cual es casi milagroso en esta carrera (se venía de -7º y -4º en las dos ediciones anteriores).

Había quedado con mi amigo Alejandro a las 10:30 en el acueducto, para calentar y salir juntos. Los momentos previos a la salida sirven para hacer planes de futuras carreras juntos y comentar los próximos retos que vamos a afrontar.

Por fin, pistoletazo de salida y a correr.
Los primeros dos kilómetros son de bajada, lo que sirve para ir soltando las piernas y poco a poco "entrar en calor". Sobre todo teniendo en cuenta que a continuación se afrontaba la subida por la Cuesta de Los Hoyos, de 1´5km.

En la bajada soy yo quien lidera y Alejandro va siguiendo mi estela. Sé que es algo puntual, ya que él está muy muy fuerte, y no podré seguirlo cuando cambie el ritmo. Y efectivamente: al inicio de la subida empieza mi carrera en solitario mientras veo alejarse a mi amigo.
En ese momento, me fijo en una corredora que es una habitual del podio en las carreras de Valladolid y que marcha en segunda posición. Veo que la puedo mantener la leve distancia que me saca, y sé que si aguanto su estela bajaré de esos 42 minutos sin problemas.

Tras subir la Cuesta de Los Hoyos, el recorrido nos lleva hacia el Alcázar. Esa parte tiene una cuesta corta pero bastante dura, y se me atraganta un poco. Sé que después el terreno llanea, por lo que fuerzo para no dejar marchar a mi liebre femenina.
Bordeamos el parque del Alcázar y afrontamos una calle bastante larga que pica siempre hacia arriba y que si vas mal hace mucho daño. El año pasado este tramo me mató y me dejó muy tocado para el resto de la carrera.
Sin embargo, hoy lo he pasado sin muchas dificultades, y llegaba con fuerzas al siguiente punto importante: la subida por la calle real.

Una vez en la Plaza Mayor, comienza un callejeo continuo por el casco antiguo de la ciudad. Calles estrechas, mal asfaltadas y con giros bruscos. Además, algunas de ellas son de fuertes bajadas, lo que te carga mucho los cuadriceps al frenar para afrontar las curvas.

La carrera parece que está hecha, pero aun guarda un "regalo final". En la iglesia de San Millán, hay una rampa que llega a la recta de meta. Y esa rampa es demoledora. Es un punto que deja clavados a todos los corredores, ya que llegas lanzado de las bajadas y con bastante castigo ya en las piernas. Salir fuerte o tocado de ahí para afrontar la recta de meta te hace ganar o perder muchas posiciones.
Yo sufro como todos, pero la paso mejor que los atletas que están en mi grupo.
Mi liebre también sufre la dureza de este tramo, lo que me permite ponerme a su par y entrar en meta junto a ella en un tiempo de...39:37!!!




Como??? Ni me lo creo. Me había visto muy bien; pero de eso a hacer marca personal y bajar de 40 minutos... Esa barrera la daba por imposible, y la he ido a superar en la carrera que menos pensaba en ello. Una guinda inmejorable.

Quería destacar la espectacular organización de esta carrera. Sorprende que sea una prueba de 10km, pero de verdad que un 10 para los organizadores porque el trabajo es brutal, y te da la sensación de correr una carrera de las "grandes".
La bolsa del corredor es escasita, aunque es cierto que los elementos principales, dorsal y camiseta, están muy bien. Sin embargo, el avituallamiento de meta es bastante completo, con agua, Coca-Cola, aquarius, naranjas y un batido "recuperador" de Herbalife (bastante rico, por cierto).

Ademas, aprovecho también para dar las gracias a Sara por su apoyo y fotos, y a todos los ex alumnos míos y sus familias que me han transmitido sus muestras de cariño y ánimos durante la carrera.

En resumen: una carrera muy recomendable. Recorrido exigente y bonito, una organización espectacular, y mucho ambiente. En el terreno personal, pues un día redondo.
Siguen las buenas sensaciones de las últimas carreras, sigo siendo capaz de mantener buenos ritmos sin sufrir demasiado, y llegando con fuerzas al final. 
Mi objetivo era disfrutar, y eso lo he cumplido con creces. Y esa marca personal sabe muy bien, la verdad.
Un gran día.













domingo, 9 de febrero de 2014

CARRERA POPULAR DON BOSCO



Tenía muchas ganas de que llegara esta carrera. Había varios motivos que la convertían en una cita especial para mí.

En primer lugar, necesitaba desconectar después de la Media Maratón de Getafe, dos semanas atrás. Mi amigo Alejandro me ofreció ir con él a correr la media de Fuencarral-El Pardo, pero a mí era lo último que me apetecía. En Getafe fui a tope e hice marca personal; ahora el cuerpo me pedía disfrutar.

Había otra razón de mucho peso para no perderme esta carrera: el año pasado tuve que abandonar por lesión, y esa espina clavada ha durado un año. Había que sacársela.

Y por último, y la razón más importante, iba a correr con toda mi familia y varios compañeros del club. No me lo podía perder.

Tenía muchas ganas de volver a correr con mi hermano (no lo hacía desde el Cross de San Antón), y en esta ocasión además nos acompañaban dos debutantes: mi novia Sara y mi madre.
Por si fuera poco, varios compañeros del club Cisne iban a correr ese día, por lo que el ambiente iba a ser totalmente festivo.

Lo menos "festivo" fue el tiempo... Lluvia intensa y aire hacían bastante desagradable el estar en la calle ligerito de ropa, pero las ganas de disfrutar podían con todo.

Tras los preparativos habituales (desayuno, ir al baño y equiparse), mi hermano y yo decidimos ir al lugar de la salida corriendo, para calentar. Por contra, mi madre y mi novia utilizaron los servicios de chófer que ofertó mi padre.

Al llegar al Centro Aleste, poco a poco nos fuimos encontrando los miembros del club que íbamos a correr. En total fuimos 9 representantes. No está nada mal para ser un club de piragüismo...
Luego aparecieron Sara y mi madre; ya estábamos todos. Listos para meternos en faena.





A las 10:30 se daba la salida. Por delante 9.450 metros bastante entretenidos; con giros, rectas, alguna subida, y una entrada en meta por un campo de fútbol de césped artificial.

Desde el primer momento las sensaciones son muy positivas. Mi único objetivo era disfrutar, y corría sin presión. 
Generalmente, me gusta ganar posiciones ya desde el principio, pero hoy, a pesar de salir casi el último de los del club, en ningún momento me cegué por ir a coger a mis compañeros. 
Cogí mi ritmo, y sabía que las cosas irían saliendo con naturalidad.

Fruto de esa relajación propiciada por las ganas de disfrutar, me entretenía en bromear y hablar un rato con mis compañeros de club cuando me ponía a su altura. Algo inaudito para mí. Normalmente soy muy competitivo. Demasiado, dado que no me juego nada, pero bueno, qué le vamos a hacer...

Al alcanzar a mi hermano, vi que iba a buen ritmo y tenía a sus "rivales" bastante bien controlados. Como aclaración, decir que había mucha "rivalidad sana" entre los miembros del club en esta carrera. Un mal resultado podía acarrear la burla continua por parte del resto quién sabe cuanto tiempo. Así funciona el Cisne...

Ya centrándome en la carrera, vi a una atleta del Racing Valladolid que ya conocía de muchas otras pruebas y se que es de las que quedan arriba. Decido quedarme con ella un par de kilómetros, para ir cogiendo un ritmo ya más exigente. Antes de afrontar la primera de las tres subidas, veo que voy más fuerte que ella y decido seguir para delante.

Este tramo fue quizá el más duro de la prueba, ya que se seguía una larga recta paralela a una carretera desierta y la lluvia caía con bastante intensidad.
Cuando se giraba a la izquierda, se afrontaba una bajada para justo a continuación encarar la segunda subida, ésta más explosiva que la anterior.

Seguidamente, un poco de callejeo y ya se presentaba la tercera y última de las subidas. 
A partir de aquí, todo llano hacia la zona de la llegada.

Como el año pasado me retiré a los 15 minutos de carrera, no conocía el final. Tras hacer un giro a la izquierda, veo el arco de salida, y cambio el ritmo pensando que ahí acababa todo. Error.
Me doy cuenta que la gente sigue corriendo calle arriba. Ups.

Pocos metros más adelante, se giraba a la izquierda para entrar en el campo de fútbol, el cual había que rodear para, ahora sí, entrar en meta con un tiempo de 38:06, a 4:02min/km.
Estoy muy satisfecho de cómo me he encontrado. No he sufrido nada y he mantenido un ritmo muy bueno para mí con mucha comodidad.

Poco después llega mi hermano, marcando un gran tiempo y por delante de todos sus "rivales". Me alegro mucho por él porque no las tenía todas consigo e hizo un carrerón, mejorando más de minuto y medio su marca de hace un año.

Nos vamos juntando los miembros del Cisne que poco a poco van llegando y cambiamos impresiones de la carrera. Todo con muy buen ambiente. 

En estas, llega mi madre, haciendo un tiempo de 51:54. Menuda máquina.
Y finalmente Sara pone la guinda acabando su primera carrera y demostrando mucho valor y determinación. No es nada fácil debutar con pocos entrenos en casi 10km. 

Finalmente, nos juntamos con mi padre (que había estado haciendo labores de fotógrafo además de chófer) y nos vamos a casa a darnos una merecida ducha de agua caliente.

En resumen: un día muy especial para mí y en el que más he disfrutado la experiencia de ser corredor popular. Por compartir esta afición con mi familia, por juntarnos tantos compañeros del club, y por que todos nos fuimos con una sonrisa en la cara.
365 días después, el día más amargo se convierte en el más dulce.

Esta carrera ha marcado ya para siempre mi vida como runner. Mientras pueda, la correré cada año. Gratuita, con muy buen ambiente y un recorrido muy entretenido. Se la recomiendo a todo el mundo. La mejor de Valladolid.