viernes, 20 de febrero de 2015

CARRERA MONUMENTAL CEBE POWERADE DE SEGOVIA


Una edición más de la ya clásica Monumental de Segovia y, como en las ediciones anteriores, una carrera muy especial para mí.

Este año la prueba cumplía su cuarta edición, de las cuales yo he disputado las tres últimas.
Este dato poco llamativo para la mayoría de la gente, en mi supone un hecho muy destacado. Empecé con esto de las carreras populares en febrero del 2013, y esta es, hasta la fecha, la única carrera a la que no he faltado desde entonces.

Además, esta carrera siempre me ha deparado efemérides para el recuerdo:

- En 2013, fue mi debut como atleta popular
- En 2014, fue mi primer sub40' en diez mil, y aun hoy sigue siendo mi MMP
- Y este año iba a ser mi primera carrera junto a mi novia.

Tengo que decir que yo este año no pensaba disputar esta carrera, ya que me conozco el recorrido de memoria y no me motivaba lo más mínimo. Sin embargo, fue Sara quién me planteó la idea de correrla juntos y tratar de acercarnos a los 50'.

Mi novia no es una novata en esto de correr, ya que esta ha sido su sexta carrera, siendo una legua la más corta y 10'5km la más larga. Traía una marca de 56' en 10km, y se había estado machacando para bajar ese tiempo.
En diciembre su estado de forma era magnífico, y el objetivo parecía más cerca.
Sin embargo, compaginar trabajo y estudios la apartaron mes y medio de calzarse las zapatillas y, para colmo, una fuerte gripe la dejó mermada de fuerzas y la garganta llena de mocos.

La cosa no pintaba muy bien, e incluso terminar la carrera parecía un reto complicado.

En estas condiciones nos presentamos en la línea de Salida. El objetivo: terminar y tratar de bajar de la hora.



Junto a nosotros, mi hermano (que se había metido conmigo casi 2 horas de trail exigente el día antes) y mi amigo Alejandro. Mejor compañía imposible.

El plan es hacer la primera mitad de carrera tranquilos y tratar de subir en la segunda parte.
Y digo "era" porque el km1 lo pasamos en 5:14. Y se suponía que iba a guardar fuerzas...

Sobre el km2 llega el primer punto clave de la carrera: la subida de la Cuesta de los Hoyos (un clásico en Segovia). La calle mide 1'5km en total, de los cuales 1'1km son de continua subida.
Las subidas son el punto fuerte de Sara, y confío en que en este tramo ganaremos tiempo y posiciones. Sin embargo, pronto se ve que algo falla: los mocos en la garganta la dificultan muchísimo el respirar y el exceso del primer kilómetro también pasa factura.
Con mucha garra y esfuerzo, superamos ese primer obstáculo, aunque hemos perdido bastante tiempo si queremos bajar de 60'.

Las vistas con el Alcázar y la Catedral, preciosas.







Ahora, la carrera nos lleva siguiendo las murallas del casco antiguo hacia el Alcázar. El trazado pica ligeramente hacia arriba y, aunque Sara va recuperando el ritmo, sé que aun hace falta más para bajar de la hora.



Tras rodear el parque del Alcázar, el paso por el km5 confirma mis sospechas: algo más de 1 minuto por encima de los 30. Se nos escapa el objetivo.

Por si fuera poco, estamos en el tramo más duro de la carrera: una larga recta de subida constante que desgasta mucho, física y mentalmente. Sin embargo, el ritmo y las sensaciones que transmite Sara son cada vez más positivas. Está enchufada, y con ganas de pelear.

Al acabar ese tramo y pasar por mi antigua casa, el resto de la carrera es un continuo sube-baja por las calles del casco antiguo.
Y es precisamente a partir de aquí donde habíamos hablado de incrementar el ritmo y darlo todo, si el catarro la dejaba.
Afrontamos la recta hacia el primer paso por la Plaza Mayor y Sara pone el turbo. Me coge totalmente desprevenido, porque no me había dicho nada, pero empieza a marcar un ritmo bastante exigente que va dando sus frutos: comenzamos a adelantar corredoras y a perseguir a las que nos preceden.
Es sin duda el mejor momento de la carrera.

Bajamos la Calle de los Bares, pasamos por La Floresta y por debajo del acueducto en su parte más alta, buscando la subida por la Calle Real hacia la Plaza Mayor y la Catedral.
Sara va notando el esfuerzo y los kilómetros, pero mantiene un ritmo bastante estable y nos vamos acercando a la meta con opciones de cumplir el objetivo.

La pronunciadas bajadas del tramo final las hacemos de la mano, buscando una mayor amplitud de su zancada y perder el menor tiempo posible.
Conozco el recorrido de memoria; miro el reloj y veo que tenemos 6 minutos para subir por San Millán hasta Fernández Ladreda y afrontar la larga recta de meta hasta el acueducto.
Si no hay siniestro total, lo tenemos en la mano.



Sara va muy justa y sufre por mantener el ritmo. El final se la hace muy largo. La digo que lo tiene, que tire con todo, que es el final. Mientras me manda a la mierda varias veces (jajaja), cada vez estamos más cerca del acueducto y ya vemos la meta.
A punto de entrar veo a Alejandro y a mi hermano, saludo a antiguos alumnos y sus familias, y ponemos punto y final a esta IV Monumental de Segovia en un tiempo de 56:57. 




Estoy muy contento por Sara. Lo ha conseguido!!
Ha sabido sufrir y luchar por superarse, y ha obtenido su merecido premio. Enhorabuena, campeona!!
Sé que con entrenamientos constantes y sin catarro hubiéramos estado cerca de los 52-53', pero ya habrá carreras para ello. Hoy toca celebrar esta hazaña que parecía impensable hace unas horas.

Tras ducharnos y ponernos aun más guapos, nos juntamos todos a comer en un fin de fiesta inmejorable.

Carrera muy especial para mí en el plano emocional, ya que he podido compartir junto a la persona que quiero todas las "penalidades" que se sufren a lo largo de una carrera y la inmensa satisfacción que se siente al cruzar la meta con el objetivo cumplido. Nunca olvidare el abrazo bajo el acueducto que nos dimos, al igual que esta carrera y fin de semana en su totalidad.

Próxima carrera: ufff, me dan escalofríos sólo de pensarlo... La Maratón de Barcelona me espera!! No me fijo nada salvo la obligación de disfrutar, que no quiero otro Madrid...
El plan de carrera será pasar la media entre 1:45-1:50 y luego a lo que mis piernas me dejen. Todo lo que sea bajar de 3:45 ya sería un premio para mí, pero sin obsesionarme en absoluto. A disfrutar de una de las grandes de Europa!!!!

martes, 3 de febrero de 2015

CARRERA SOLIDARIA DE ENTRECULTURAS


Primera carrera del 2015, y la elegida ha sido esta Carrera Solidaria de Entreculturas, celebrada en Arroyo de la Encomienda, una localidad pegada a Valladolid.

Este primer semestre de la nueva temporada voy a reducir muchísimo el número de carreras con respecto a lo que estoy acostumbrado. 
Los dos grandes objetivos serán las maratones de Barcelona y Vitoria, el 15 de Marzo y 10 de Mayo respectivamente.
Además, volveré a disfrutar de la media maratón de Segovia y, con carácter no competitivo, en Semana Santa completaré junto a mi hermano los 50km que separan mi casa y la dársena del Canal de Castilla en Palencia.
El resto, serán unas pocas carreras de menor distancia que ya iré concretando según fechas y disponibilidad.

Esta carrera la tenía marcada para tratar de batir mi marca de los 10km. Mi preparación, tiradas largas dominicales a parte, se ha centrado en ese objetivo, por lo que los entrenamientos en cuestas, fartleks y series han sido continuos. Las sensaciones eran muy buenas, y el objetivo era posible.

Sin embargo, el Miércoles cogí una gripe bastante fuerte que hacía peligrar, no sólo la posibilidad de hacer marca, sino la de poder acudir a la línea de salida.
El Sábado me encontraba mejor y salí a probar sensaciones, para tomar una decisión respecto al día siguiente. Fueron 34min a un ritmo bastante aceptable, de menos a más y con algunas subidas, por lo que la decisión estaba tomada: el Domingo había carrera.

El despertador sonó a las 8, y a las 9:15 cogíamos el autobús de camino a Arroyo mi hermano y yo, que decidió acompañarme y a quién se lo agradezco enormemente.
Llegamos al punto de salida una hora antes, y el panorama era un poco desolador: cuatro gatos y los operarios montando los arcos de salida y meta.
Ese mismo día se celebraba la Carrera Popular de Don Bosco, gratuita y de gran tradición, por lo que el grueso de corredores locales acudirían allí. 
Don Bosco es mi carrera favorita de Valladolid, y prometí volver a correrla cada año. Dadas mis circunstancias en este 2015, al final decidí disputar este 10mil en Arroyo, por la posibilidad de hacer MMP. Eso sí, una y no más: Don Bosco será innegociable de aquí en adelante.

La carrera consistía en dar tres vueltas a un recorrido que transcurría por un parque pegado al río. Era llano en su totalidad, y mezclaba tramos de asfalto, tierra y hierba. Propicio para volar, aunque tenía tres giros muy cerrados que te obligaban a frenar de manera muy brusca.

Minutos antes del inicio me coloco en primera fila de salida. Todo preparado para el asalto a mi MMP, si la gripe me dejaba.




Se da la salida y a correr. Salgo sin ningún problema y puedo coger mi ritmo. A por todas!!







Tras un tramo muy breve por asfalto, entramos en el parque por donde transcurre el grueso de la carrera. No me veo mal, y el paso por el primer kilómetro me lo confirma: 3:54. Si soy capaz de mantener, será mi tercer sub40 en la distancia, algo que para mí es muy meritorio y a lo que doy muchísimo valor.

Al llegar al segundo kilómetro, miro el reloj y veo que sigue marcando 3:54. Se me ha parado!!
No tengo manera de saber como voy, y en el km3 vuelvo a ponerlo en marcha para saber el ritmo al paso por cada punto kilométrico.



Al inicio de la segunda vuelta, veo que del km3 al k m4 he tardado 4:15. Puff... Me da un bajonazo, y decido comprobar en el siguiente punto kilométrico si ha sido un error o si por contra es el ritmo al que me van hoy las piernas. Y efectivamente, el km5 me deja claro que hoy la cosa no marcha y que el objetivo de bajar de 40min se ha esfumado.
Me queda la mitad de la carrera y, aunque por un instante pienso en dejarme ir, tengo claro que si no puedo correr por debajo de 4'/km, al menos sí voy a hacer un gran entrenamiento.

Llevo varios kilómetros junto a la primera chica y un atleta marroquí, y tengo claro que no quiero descolgarme de ellos, lo cual me ayuda a que los kilómetros vayan pasansdo de una forma más llevadera (tres vueltas al mismo recorrido ya se estaban haciendo un poco pesadas).

En la última vuelta, a falta de poco más de dos kilómetros, tras una coñita de mi hermano que me hace gracia, decido probarme y subir el ritmo. Primero dejo atrás a la chica y me pongo a la par con el atleta marroquí. Tras aguantar un par de intentos suyos de cambio de ritmo, me veo fuerte y subo un punto más, dejándolo atrás. Esos dos kilómetros finales, en especial el último, volví a marcar un ritmo inferior a 4'/km, lo cual me deja con un sabor agridulce: por un lado, veo muy positivo que pudiera haber cambiado el ritmo y mantenerlo esos 2kilómetros, pero por otro, me pregunto si no me guardé demasiado en los kilómetros anteriores.



Entro en meta en torno a la vigésima posición, bastante bien de piernas pero con tos de perro por los mocos.
No tengo ni idea de qué tiempo he hecho, y además los organizadores este año han decidido no sacar clasificación. En fin...

Para concluir, me quedo con las cosas positivas: una mañana de mi afición favorita con mi hermano no tiene precio, sobre todo porque con la gripe que tenía, sólo el haber podido llegar a disputar y completar la carrera ya es digno de ser valorado.

Otra vez será ese asalto a mi MMP de los 10mil. Aun no sé si podré correr en la Sanitas Marca Running Series de Valladolid, pero en caso afirmativo sería una carrera ideal para ello. Si no, tendré que esperar a la Urbana Adidas de Palencia el 6 de Septiembre, que por calendario, la veo como una gran opción también.

Eso sí, tengo claro que soy igual de feliz corriendo haga 39, 40 o 42, y no me va a quitar el sueño ese tema. Me fijo los objetivos para motivarme a la hora de entrenar, pero la única finalidad es la de disfrutar y poder seguir completando y conociendo nuevas carreras y distancias.

Ahora toca aparcar las series y centrarse en meter kilómetros y rodajes, que en mes y medio estaré (espero) viviendo la experiencia de correr una de las mejores maratones de Europa. Qué ganas!!

Próxima carrera: la Monumental de Segovia junto a mi novia, y con la compañía de mi hermano y mi amigo Alejandro. A disfrutar!!


jueves, 8 de enero de 2015

CROSS RONDILLA 12 UVAS


Tras la Maratón de los Montes Torozos mi objetivo era tratar de acercarme a mi marca de los 10km en la Carrera del Turrón el 14 de Diciembre, pero finalmente decidí no acudir.

Como la San Silvestre de Valladolid es una carrera que ni me planteo correr, un año más iba a cerrar la temporada con este cross de las 12 uvas.
Esta carrera es la segunda con más ediciones a sus espaldas de todas las que se celebran en Valladolid y la que presenta un mayor nivel de atletas. Ah, y es gratuita, lo cual ya no es muy frecuente en los tiempos que corren.
La prueba consta de un recorrido de 3.011m por el parque Rivera de Castilla, al que los hombres debíamos dar tres vueltas para un total de 9.033m.
Es circuito transcurre íntegramente por tierra y hierba, y presenta multitud de giros y varias rampas, destacando especialmente las dos últimas, ubicadas casi de forma consecutiva al final del recorrido.

Debido al terreno por el que discurre y a la climatología que suele presentar la ciudad en esta época del año, es ya casi una tradición que el barro y el agua sean los grandes protagonistas (como sucedió el año pasado).
Sin embargo, este año no había llovido los días previos y el circuito presentaba un aspecto inmejorable para correr.

Los organizadores habían puesto un límite de 2.000 inscripciones para todas las categorías, que se cubrieron con varios días de antelación a la carrera.
En la categoría masculina nos dimos cita 1.100 atletas.

A esta carrera acudí con mi hermano quien, tras estar un mes alejado del running, se fijaba como único objetivo el disfrutar y reencontrar sensaciones.
En cuanto a mí, tenía claro que el objetivo básico era bajar de 37' (el año pasado hice 37:48) y el reto era bajar de 36'.

La zona de la salida es un auténtico embudo, debido a lo estrecho del sitio y el gran número de atletas presentes.
Salgo bastante bien y no tengo demasiadas dificultades para ir cogiendo el ritmo que quiero llevar.



Trato de no cebarme, ya que conozco el recorrido del año pasado y se puede hacer largo.




Cual es mi sorpresa cuando al completar la primera vuelta veo que el reloj marca 11:30.
Madre mía!!
Empiezo a darle vueltas: tengo hecho el sub 36' o habré gastado demasiado y me acabaré hundiendo?

Tardo poco en darme cuenta que en la segunda vuelta mis piernas ya no van tan alegres, y me digo a mi mismo que me puedo permitir ir un poco más lento de 4min/km y aun así conseguiría mi objetivo, así que tranquilo.




Cada vez me pasan más corredores y no puedo seguir a ninguno. Mala señal, aunque me digo que es normal por haber salido delante.

Pero el segundo paso por línea de meta confirma mis temores: 23:47
Es decir, he tardado 47" más en esta segunda vuelta que en la primera y tengo 13" de margen para la última.

Pero cómo he bajado tanto??!!!

Para ayudarme a pelear por ese sub 36' decido tratar de seguir a un atleta que acaba de adelantarme y que me saca escasos metros. Estoy forzando la máquina y noto que empiezo a sufrir. Intento ampliar la zancada a ver si así me encuentro más cómodo, pero no hay manera. La carrera se me está haciendo muy larga, como me temía...

Trato de apretar en la parte final y me acerco muchísimo al atleta que me servía de referencia, pero su arreón para entrar en meta hace que se me escape de nuevo unos metros, que serían 4" finalmente.




Cruzo la línea de meta y confío en poder haber logrado mi objetivo, aunque sabía que estaría muy justo. Pero el reloj marca un 36:07 (que serían 36:08 en la clasificación oficial).
Siento un poco de rabia, más que por el tiempo en sí, por haberme hundido de esa manera, ya que la tercera vuelta fue la peor, tardando 50" más que en la primera y 3" más que en la segunda.

Quería haber corrido de nuevo por debajo de 4min/km, pero por muy poquito no pudo ser. Lo bueno es que ya tengo objetivo para la edición del año que viene, jeje.

Próxima carrera: los 10km de la Carrera Solidaria Entreculturas el 1 de Febrero. Buscaremos de nuevo ese sub 40'.

lunes, 24 de noviembre de 2014

MARATÓN MONTES TOROZOS



Tercer encuentro con la distancia mítica este año, en una carrera que llevaba en mi agenda apuntada en rojo desde antes de navidad. De hecho, esta maratón y la de Madrid fueron los grandes objetivos que me fijé para este 2014.

Esta carrera recorre varios pueblos de la mancomunidad de los Montes Torozos, y cada año cambia de sede, por lo que el recorrido nunca es el mismo. 
Esta edición le correspondía a Peñaflor de Hornija, donde tendría su inicio y su fin la aventura de los 42.195 metros.

El Maratón de los Montes Torozos tiene la peculiaridad de que hasta el km 30 todos los participantes deberán correr en grupo, con un ritmo máximo de 5min/km. A partir de ese punto cada corredor es libre de adoptar el ritmo que quiera/pueda.
Los grupos son: 5min/km, 5:30min/km, 6min/km y 6:30/km.


El circuito transcurre íntegramente por carretera, y al llegar a cada pueblo se hace un breve recorrido urbano para, posteriormente, volver a enfilar la carretera.

El precio de inscripción es de 15 euros, por los que, además de correr, recibes camiseta técnica, medalla, avituallamiento final con chocolate, caldo, pizza..., fotos y diploma.

Como apunte importante, decir que es el maratón de asfalto más duro de España (con diferencia, además), con 300m de desnivel acumulado y un fuerte y permanente viento que añade muchísima dureza al ya de por sí exigente trazado.

A las 8 salimos mi hermano y yo hacia Peñaflor, siempre mirando al cielo. Las previsiones no daban lluvia, pero la tarde anterior había caído agua-nieve por la zona y en el cielo se veían unas amenazantes nubes oscuras.
Los Montes Torozos son una zona muy fría, de nieblas y fuertes vientos.
Al llegar al pueblo, a unos 30min en coche desde casa, ya podemos comprobar el "calorcillo" que hace por esas latitudes castellanas...

Recogemos el dorsal y última visita al baño para soltar "nervios", jeje.

El ambiente que se respira los instantes previos a la salida es muy similar al que viví en Aguilar de Campoo: gente curtida en mil batallas, amable y cercana. Y ese ambiente familiar sería la tónica durante toda la mañana. 

Nosotros teníamos pensado ir en el segundo grupo, el de 5:30min/km. Era un incremento importante con respecto a nuestro anterior maratón, y más teniendo en cuenta la dureza del perfil y las condiciones climatológicas, pero nos sentíamos preparados para intentarlo.

Por fin, pistoletazo de salida y a correr.

La carrera comienza con un recorrido urbano por Peñaflor, que nos sirve para ir calentando las piernas e ir encontrando el ritmo que marcaba el grupo en el que habíamos decidido integrarnos.







Al salir del pueblo, enfilamos la carretera que nos llevará por los páramos hacia la siguiente localidad, San Pelayo, situada en el km12.
Tras una larga y pronunciada bajada, afrontamos la primera de las subidas marcadas por la organización como "duras": una pendiente continua de 1´5km aproximadamente que finaliza en el avituallamiento del km5.
Al ser el inicio de la carrera, las piernas están enteras y subimos sin mayores problemas, pero siempre teniendo muy presente que no íbamos a hacer ningún esfuerzo extra por agarrarnos a un grupo que ya se empezaba a desmembrar.





Al llegar a lo alto del páramo, los ciclistas de la organización que nos acompañaban durante toda la prueba (un 10 para todos ellos por su amabilidad, sus consejos y su total predisposición a cualquier necesidad que pudiéramos tener) nos animaban a forzar un poco para integrarnos en el grupo que se había formado unos metros por delante.
Hicimos el intento un par de veces pero, tras hablar con mi hermano y coincidir en que a ese ritmo no nos sentíamos cómodos, decidimos adoptar nuestro propio ritmo y continuar nuestra carrera los dos en solitario (km7 más o menos).









Esta parte de la carrera se hace un poco pesada, ya que es una recta interminable, con el grupo de 5:30 siempre en el horizonte.
Al llegar al avituallamiento del km10 cogemos nuestra primera botella de agua y, aprovechando una bajada en el km11, realizamos nuestra primera parada técnica.

Llegamos a San Pelayo, el primero de los pueblos que atravesaremos en esta maratón, situado en el km12. Es el más pequeño de todos, y tras un breve recorrido por sus calles, enfilamos de nuevo la carretera rumbo al siguiente pueblo: Torrelobatón.



El paso por este pueblo es un momento clave de la carrera. Está situado sobre el km15 de la misma, con lo que ya las piernas tienen su castigo, y presenta una subida muy dura a su castillo (y su dureza se acentúa aun más tratándose de un maratón).
Además, la organización tenía marcada como otra subida "dura" una rampa que acababa en el avituallamiento del km20.

Con todo esto en mente, decidimos hacer otra paradita técnica justo en la entrada del pueblo (se ve que no soltamos todo el lastre en la primera) para afrontar las trampas que nos aguardaban en él.



Tras superar la rampa que sube al imponente castillo que gobierna el pueblo (y que, en mi opinión, es demasiado dura para un maratón) salíamos de Torrelobatón cruzando un arco por una calle que picaba hacia abajo y que permitía recuperar un poco las piernas tras el esfuerzo realizado.











De nuevo en la carretera, el siguiente objetivo es el paso por la mitad de carrera, para lo cual deberíamos superar previamente esa subida anunciada por la organización que terminaba en el km20.
Y efectivamente, la cosa era bastante seria...

Tres kilómetros de subida sin tregua (del 17 al 20) con un fuerte viento en contra en la más absoluta soledad del páramo castellano hacían de este tramo un auténtico desafío, físico y mental.




Por delante, se ve cómo el grupo va desmembrándose debido a la dureza del recorrido.


Por fin, logramos completar la subida y afrontar un tramo mucho más cómodo que nos lleva directos al km21, por el que pasamos en 2 horas justas. 
"Sólo" queda la mitad.



El siguiente pueblo es Castrodeza, en el km28. Antes, en el 25, se encontraba el primer avituallamiento sólido. Este tramo es mucho más cómodo que los anteriores. Además, sale un poco el sol y el aire sopla con menos fuerza y favorable.

Tanto mi hermano como yo vamos muy cómodos y con las piernas bastante enteras, y afrontamos con optimismo el momento de "llenar el buche": plátano, naranja y aquarius que nos dan la vida. También daban geles, pero nosotros no los tomamos, ni aquí ni nunca.

Llegamos a Castrodeza y comenzamos el ya tradicional callejeo por el pueblo. La verdad es que a nosotros se nos hacían un poco odiosos esos tramos urbanos, ya que te cortaban el ritmo y además casi siempre eran por calles que picaban hacia arriba.






Saliendo del pueblo, mi hermano me dice que va mal del estómago y tiene que parar a hacer caca. Le digo que cuanto antes mejor, y realizamos nuestra tercera parada técnica.

El próximo objetivo es llegar a Wamba, en el km34. 
Un miembro de la organización nos dice que quedan dos subidas: una llegando al pueblo y otra bastante dura al salir de él.

Cuando afrontamos la primera de ellas, mi hermano me dice que va a ser muy duro. Me preocupo. Sé que si ha dicho eso es porque va tocado, y trato de animarlo diciéndole que en 8km estamos en la meta.
Entramos en el pueblo y callejeamos por sus calles, destacando el paso por su magnífica iglesia de Santa María.




Mi hermano va muy justo y no puede mantener el ritmo; tengo que frenarme para que no se quede.

Al salir del pueblo encontramos el avituallamiento sólido del km35, el último de la carrera. Cojo naranja y aquarius, y sé que con eso ya voy hasta el final. Mis piernas van genial y me encuentro muy entero, dadas las circunstancias.

Por desgracia, mi hermano no tiene esa suerte y me dice que se acabó, que abandona. Me paro y vuelvo con él. Trato de animarlo a seguir, que ya queda poco. Estamos casi en el km 36, iniciando la dura subida que antes nos habían anunciado.
Hace un breve intento de volver a correr, pero se para de forma definitiva. Me dice que siga, que él va a avisar a un coche para que lo recojan.

Vuelvo a reanudar mi carrera lleno de rabia y pena por el abandono de mi hermano. Sé cuánto ha entrenado y esperado para este día, pero circunstancias de mayor importancia hacen que tenga la cabeza en otro sitio y no esté mentalmente dispuesto a sufrir aquí.

Aprieto los dientes y empiezo a rebasar corredores que en línea de uno van andando o trotando muy lentamente. Voy a buen ritmo, y sólo quiero llegar y ver que mi hermano está bien.

De repente, un todoterreno pasa a mi lado y de la ventanilla se asoma mi hermano, quien sonriendo me dice: "voy a llegar antes". 
Eso me da un empuje aun mayor e incremento el ritmo, soltando a un corredor que me iba haciendo la goma y cogiendo a otros atletas que están sufriendo muchísimo en estos kilómetros finales.

Con un aire bestial que daba de costado y que endurecía aun más la carrera, entro en Peñaflor de Hornija y empiezo a sonreir. Ya está hecho. Un breve callejeo y recta de meta, donde están Sara y mi madre y, al lado del arco, mi padre con mi hermano.




Finalmente paro el reloj en un tiempo de 4:00:46, que se convierte en mi MMP de la distancia y que sé que con un circuito más favorable (cosa fácil) y sin el tiempo perdido con todo lo del abandono de mi hermano, mejoraré con claridad.

Lo mejor a nivel individual es que en una carrera durísima por el recorrido y la climatología no he sufrido en ningún momento. Eso me da mucha confianza para afrontar futuros retos en la distancia el próximo año que ya desvelaré más adelante, y tranquilidad al ver que los entrenamientos desde el verano han tenido su recompensa.

Estoy, creo, en mi mejor momento como runner, y esta carrera ha sido un broche fantástico a un año muy especial, el de mi confirmación como atleta popular y como maratoniano.

Sobre esta Maratón de los Montes Torozos sólo puedo decir cosas positivas. Grandísima organización en la que no echas nada en falta, unos voluntarios entregados con los corredores, ambiente familiar y cercano, camiseta técnica y medalla para los finalistas, y completo avituallamiento final.
Es una prueba que por méritos propios se está consolidando en el panorama nacional, ya que en esta edición hemos sido más de 100 los atletas participantes, y me alegro mucho de haber sido parte de algo que merece tanto la pena.

El próximo año no volveré, ya que me espera un nuevo desafío maratoniano por esas fechas, pero animo encarecidamente a todo el mundo a que haga un hueco en sus agendas para el 1 de Noviembre del 2015 y experimente la maravillosa dureza de los Montes Torozos.