lunes, 6 de octubre de 2014

CROSS PARQUE LAS CONTIENDAS


Segunda edición en la que participo en esta carrera, y una de las fijas en mi calendario. Junto con la de Don Bosco, para mí son las dos mejores de Valladolid. 
Este año, a causa de la construcción de una pista de pádel, los organizadores han tenido que modificar el recorrido, dejándolo en un circuito de 5km al que se podían dar una o dos vueltas.

Esta es una carrera diferente a las demás que se celebran en la ciudad. Se desarrolla íntegramente en el Parque de Las Contiendas, un cerro con fuertes desniveles y 17km de pistas y senderos. Es un lugar habitual de entrenamiento que mi hermano y yo conocemos muy bien; para nosotros es como correr en "casa".
Sin duda, es la carrera más exigente de Valladolid, y eso siempre es un plus.

Durante los días previos a la carrera estuvimos tratando de adivinar cual sería el recorrido de la prueba, temblando ante la posibilidad de que a los organizadores se les hubiera ocurrido introducir en él la rampa más dura del parque, y por tanto tener que afrontarla en dos ocasiones. Sudores fríos...

La idea era salir juntos sin forzar y luego ir viendo cómo se iba desarrollando la carrera.
En los prolegómenos, empezamos a ver algunos de los rostros habituales en el atletismo popular pucelano.
Al acudir a retirar el dorsal, de nuevo la maldita manía de entregar la camiseta de la carrera. Odio eso, de verdad. ¿Qué se supone que haces con ella? Yo ya suelo venir vestido de casa. ¿Tanto cuesta entregarla al cruzar la meta? En fin...
Así que nada, camiseta encima y a correr bien calentitos.

Unos 500 corredores entre las dos distancias hacían de la estrecha salida un embudo en el que se iba a tardar un rato en poder correr.

Empezamos!!

Y para ir calentando, lo más duro para el principio.
La carrera comienza con un sendero en forma de serpiente que pica continuamente hacia arriba, hasta llegar a la rampa más dura de la carrera: unos 300 metros muy muy exigentes, sobre todo en su parte inicial.




En este tramo inicial, decidimos no gastar fuerzas que luego se pueden echar de menos en empezar a adelantar corredores, con los consiguientes cambios de ritmo y tirones. Tranquilitos hasta la rampa más dura, donde poco a poco se iría despejando el panorama.






Al llegar a la rampa, mi hermano pone un ritmo de subida importante y empezamos a dejar corredores. Al llegar arriba estoy tocadillo, y me esfuerzo por recuperar mi ritmo de respiración normal. Mi hermano me iba hablando y yo que no podía ni responder, jajaja.

Una vez en lo alto del cerro, comienza un tramo con continuos sube-baja, con algunos repechos que iban castigando las piernas. Empiezo a encontrarme bien, y paso a tirar yo de la pareja. Sin tener intención de ello, poco a poco me despego de mi hermano, y ya decido tirar para adelante.

El recorrido nos conduce a una senda de fuerte bajada que bordea el parque por su parte más cercana a la ciudad. Este tramo es de sobra conocido para mí. Sé que es una bajada bastante pronunciada y larga, en la que si se tira con todo se recupera mucho tiempo (yo el año pasado lo perdí...). Voy muy bien y comienzo a bajar sin guardarme nada. Empiezo a superar a bastantes corredores, y voy dando alcance a algunos de mis "rivales" habituales en las carreras vallisoletanas que habían salido muy por delante.

Tras esta larga bajada, la senda se desvía a la derecha y se inicia un tramo continuado de subida que puede hacerse largo si se va justito. Yo me encuentro muy fuerte y doy alcance a un grupo de corredores con los que ya me quedaré hasta el final.
Un trato de terreno favorable y fin de la primera vuelta, la cual completo en torno a los 22 minutos.

De nuevo toca afrontar la parte más dura del circuito. La parte de las "eses", como las llamamos mi hermano y yo me va haciendo bastante "pupa", y cuando me toca enfrentarme a la rampa, esos 300 metros me parecen kilómetros. Voy muy muy justo y tengo que sufrir para llegar hasta arriba sin descolgarme del grupo, que tampoco va muy sobrado.







Una vez superado el mayor obstáculo, llega la parte de los repechos y sube-bajas, que tal y como van las piernas de castigadas, se hace dura. Por suerte voy otra vez recuperando sensaciones y llego a la bajada larga con piernas para ponerme el primero del grupo y abrir un poco de hueco.

En el último tramo de subida nos volvemos a reagrupar varios corredores. Noto que no tengo piernas para un cambio de ritmo y soy superado por varios de ellos. No me importa demasiado; estoy satisfecho de mi carrera, y entro en meta tranquilo en un tiempo de 43:57, en el puesto 55 de la general.

Creo que esta ha sido mi mejor carrera hasta la fecha. Por sensaciones, clasificación, comparación con mis "rivales"... Estoy muy muy contento y he cogido mucha moral para futuras carreras.

El gran objetivo de este otoño-invierno (Maratón Montes Torozos) ya va estando cada vez más cerca, y creo que las cosas van por buen camino.

Próxima parada: el domingo 12 de Octubre en la Monumentrail de Segovia.




viernes, 19 de septiembre de 2014

MEDIA MARATÓN DE VALLADOLID



Cita marcada en rojo en mi particular calendario runner de este otoño-invierno. Había muchos motivos por los que no quería perderme esta carrera:

Es la media de mi ciudad, lo que la otorga un carácter especial. Hace justo un año fue en esta carrera donde mi hermano y yo dimos el salto a la distancia, por lo que nos es de muy grato recuerdo.
Además, era una muy buena piedra de toca para comprobar mi estado de forma actual, que desde la pasada primavera ha decaído bastante. Por lo tanto, y con la vuelta a los entrenamientos habituales, quería ver cómo respondía en una media maratón.

El recorrido no es que sea nada de otro mundo, ya que son dos vueltas grandes y una vuelta inicial más pequeña, pero a mí me encanta. Es un recorrido de calles anchas y largas rectas muy cómodo de correr, además de pasar por varios de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

El plan era ir mi hermano y yo juntos a un ritmo cercano a 4:30, para entrar en meta en torno a 1h35.
Para las alturas a las que estamos y con el maratón de los Montes Torozos como gran objetivo, marcar ese tiempo sería una buena noticia. Para mi hermano sería MMP y el segundo mejor tiempo en mi caso.

El Sábado fuimos a recoger los dorsales y la bolsa del corredor, que incluía una estupenda camiseta térmica que además me ajusta como un guante. Mi enhorabuena a los organizadores, en especial tras el horroroso forro polar del año pasado... De 10!!

El Domingo salimos de casa con la intención de colocarnos lo más adelante posible, con objeto de tener controlado al globo de 1:35. Y mejor imposible: sólo perdimos 5" en cruzar el arco de salida. Empezamos!!




Toca comenzar con la vuelta pequeña, de unos 5km, por el centro de la ciudad.



Al salir tan adelante, no deja de pasarnos gente con ritmos de carrera superiores, pero no nos importa: tenemos claro el objetivo y nos ceñiremos al plan establecido. Somos superados por el globo de 1:30, pero ni nos planteamos tratar de seguir tras él. A lo nuestro.

Hace una mañana estupenda para correr: 16º y un sol que no aprieta demasiado. Me encuentro muy cómodo y los dos completamos esa primera vuelta sin problemas.







En las vueltas grandes, el recorrido se desvía hacia la zona del río, el cual se cruza dos veces. Es una zona con largas rectas que pueden desesperar un poco si se va tocado.
En la Cúpula del Milenio, como el pasado año, una mujer animando sin parar a los corredores. Forma ya parte de la carrera, sin duda.
En ese punto, nos saluda un corredor con el que coincidimos en la Maratón de Aguilar de Campoo. Al verle, vuelvo a recordar con mucho cariño esa extraordinaria experiencia que viví junto a mi hermano el pasado Junio. Inolvidable.

Pero no todo era de color de rosa. En una rutinaria pregunta a mi hermano sobre cómo iba, me dice que desde el km 2 el estómago le está dando muchísimos problemas y que necesita ir al baño. Estamos cruzando el puente que nos lleva de nuevo al centro de la ciudad, y le digo que trate de aguantar hasta los baños situados en la zona de la Salida.


Llegamos al km 10 en 44:47. Vamos al ritmo previsto y nuestro objetivo va por buen camino, pero el problema de mi hermano es ya insoportable y decide abandonar la carrera. Menudo palo, y qué mala suerte. Continúo yo sólo con la rabia de haber perdido a mi compañero de fatigas.

Completo la primera de las vueltas grandes y afronto la segunda y última. Para motivarme, decido tratar de dar alcance al atleta que conocí en Aguilar, quien se encuentra unos metros por delante.

El segundo paso por el río se me atraganta un poco, y son los kilómetros que peor voy, sin llegar a sufrir. En este tramo se me escapa definitivamente mi corredor de referencia, pero veo un buen sustituto: una chica con la que he coincidido en varias carreras y que sé que tiene un nivel parecido al mío.

Poco a poco me voy acercando a ella y logro darla alcance a falta de poco más de un kilómetro para la meta.



Voy muy cómodo, sin forzar la máquina en ningún momento y sin haber sufrido nada, aunque tampoco me veo tan sobrado como para haberme acercado a mi MMP (ya haremos el intento más adelante).
Al final, 1:35:16, que me dejan bastante satisfecho y que reflejan que las cosas van por buen camino de cara a volver a recuperar mi mejor versión.

Esta carrera me encanta y mientras pueda será una de mis imprescindibles.
Me da mucha rabia el abandono de mi hermano, pero son cosas que pasan. Hay carreras de sobra para resarcirse.

Próxima parada: el 5 de Octubre en los exigentes 10km del Parque de Las Contiendas.

sábado, 30 de agosto de 2014

CROSS CABO DE PALOS


Al igual que el pasado verano, mi hermano y yo decidimos correr una carrera en nuestra tierra natal. Aprovechando que este año íbamos antes a nuestro lugar de veraneo habitual, La Manga del Mar Menor, decidimos inscribirnos a esta carrera que se celebra en Cabo de Palos, un pintoresco pueblo pesquero muy cercano y que cuenta con un faro de 1864 como principal atractivo. Además, está situado en una zona rocosa de acantilados muy bonita.



La carrera discurría sobre un trazado de 6´5km que pasaba por los lugares más representativos del pueblo: el puerto, el paseo marítimo, las zonas rocosas de los acantilados y, como plato fuerte, la subida al faro.
El precio de inscripción era de 12 euros, bastante caro comparado con las tierras castellanas, aunque luego hablaré de nuevo sobre este tema.

La salida era a las 20h y la sensación de bochorno estaba presente en los momentos previos. 
La prueba contó con un gran nivel, ya que el ganador completó el recorrido en 20min, a pesar de los numerosos cambios de nivel que presentaba. La estrella invitada fue Martín Fiz, 4º en la general, y la participación supero los 1200 participantes. 
Y entre todos ellos, allí andábamos nosotros sin apenas entrenamientos. A ver lo que salía.

Pistoletazo de salida y a correr. El primer tramo hace un recorrido desde el puerto hacia la zona más urbana del pueblo, para luego volver de nuevo al puerto y enfilar el paseo marítimo que poco a poco nos irá llevando hacia la subida del faro.

Desde la salida me pongo delante de mi hermano y, aunque no le veo, él posteriormente me dijo que iba justo detrás de mí. Las sensaciones son horribles: no voy nada cómodo y me cuesta un mundo aguantar el ritmo (que tampoco es que sea ninguna maravilla...).



Hacia el kilómetro 3, ya en el paseo marítimo, mi hermano se pone a mi altura y me dice de ir los dos juntos. En esos momentos me estaba planteando hasta la retirada, pero verle me dio ánimos y decidí continuar.

Tras varias rampas que no estaban en el guión (en el mío, se entiende, ya que to creía que la única subida era la del faro) llegamos por fin al punto estrella de la carrera: la ascensión al faro.


Es una subida con un desnivel medio para hacer a ritmo, ya que tendrá una longitud de unos 300 - 350m. El paisaje es incomparable, ya que se observa todo el litoral mediterráneo hasta donde alcanza la vista.

Subimos a buen ritmo. Cada vez vamos pasando a más corredores, y eso nos anima. Tras bajar del faro por donde se ha subido, la carrera se dirige hacia las zonas de acantilados rocosos, y hay que subir una rampa de tierra llena de piedras que no hace ninguna gracia, la verdad....

De ahí hasta el puerto se pasa por una paseo pegado a las casas bastante estrecho. Como nota pintoresca, una señora estaba con la manguera tratando de aliviarnos el calor a los atletas, pero en vez de poner el dedo echaba el agua en plan regar el jardín, y claro... como el camino era tan estrecho, no había escapatoria posible. Ya no hacía falta ducharse, madre mía...

Ya en la contrarrecta de meta, vivimos el duelo entre la segunda y tercera clasificadas, ya que entramos en medio de las dos en un tiempo de 27:36 y 27:38 respectivamente. Mi hermano delante, todo sea dicho. Acabamos en torno al puesto 130, así que no está nada mal.

Y lo mejor para el final: melón, barrita, isotónica, agua, ampollas de glucosa, gel para masajes, caldo aneto, sandía y camiseta técnica muy chula de la marca 42k. Mejor bolsa del corredor que en una maratón.
De ahí lo que decía antes: inscripción cara, pero que luego resulta ser un chollo.

Carrera muy recomendable. Gran ambiente, recorrido variado y bonito (especialmente la subida al faro), un nivelazo y una bolsa del corredor espectacular.
El lunes, el periódico traía un artículo en el que hablaban de la carrera y decían que era considerada de las 5 mejores de las celebradas en la Región de Murcia. La verdad es que no me extraña nada. Un 10 para los organizadores.

Próxima carrera: el domingo 13 de septiembre en Valladolid y su media maratón. Objetivo base: bajar de 1h 35; objetivo soñado: MMP (sería un milagro a estas alturas, pero por probar...).


jueves, 3 de julio de 2014

LA PIRONA


Última carrera antes del parón veraniego. 
En esta ocasión, Alejandro y yo decidimos acudir a Torreiglesias a disputar esta prueba que, aunque sólo cumpla su tercera edición, consta ya de una gran reputación entre los corredores de la provincia y alrededores.
La carrera se disputa a las 19:30, lo cual se agradece debido al calor, aunque a esas horas aún pega de lo lindo.
El recorrido es de unos 13km por los alrededores del río Pirón, una zona muy bonita. 



El punto "clave" del la carrera es la subida que se inicia en el km9 y que sube casi 100m de desnivel positivo en un kilómetro, para enlazar con otra subida más tendida pero de más de un kilómetro de distancia. Todo ello unido al fuerte calor, resulta una mezcla de lo más explosiva.

En la zona de salida, 133 corredores dispuestos a sobrevivir a La Pirona. Empezamos!!

Desde la maratón de Aguilar ya he desconectado en cuanto a entrenamientos se refiere. Un par de salidas por semana a ritmos muy muy suaves y algunas de ellas junto a mi novia. Relax total. Además, arrastraba una tos bastante molesta que no me dejaba respirar con normalidad. Por lo tanto, mi objetivo en esta carrera era no tener objetivo. Correr como pudiera y a otra cosa.
Alejandro decidió acompañarme, a pesar de que él está en un estado de forma increíble y corría el riesgo de quedarse dormido yendo a mi ritmo.

En estas, llegamos al primer kilómetro y lo pasamos en 4:24. Ya esta liada... Ahora tengo que mantenerlo, así que va a tocar sufrir, me temo.
En la primera rampa ya me descuelgo unos pasos de mi amigo. Le digo que tire, aunque en la bajada siguiente vuelvo a alcanzarlo de nuevo.




En los km 2 y 3 el ritmo se mantiene, y tras un pequeño tramo por carretera, cogemos un desvío que ya nos llevará de lleno al cañón del río Pirón. En este punto comienza un largo y medianamente técnico descenso en el que me manejo bastante bien y voy dando caza a varios corredores. Alejandro no es capaz de bajar a mi ritmo y quedamos en que ya me cogerá en cuanto el terreno no sea tan favorable.

Una vez reagrupados de nuevo los dos, comenzamos el tramo más bonito de la carrera: un sendero estrecho que discurre pegado al río, rodeado de árboles y flanqueado por los imponentes muros de piedra que se levantan a ambos márgenes del río. Realmente bonito.

Siguen pasando los kilómetros y seguimos manteniendo un ritmo cercano al 4:30. Las sensaciones son buenas. No obstante, sé que se acerca la temida subida "estrella" de la carrera, y se me hace un nudo en el estómago sólo de pensarlo. 

Llegamos a un puente muy bonito, nos indican que hay que girar a la derecha, levanto la cabeza y..., mi mundo se desmorona. La rampa tiene un desnivel brutal, y yo encima con mi tos y mi "gran" estado de forma... A sufrir tocan.





Como me temía, la subida es demoledora para mí. Sufro muchísimo, y tengo que hacer verdaderos esfuerzos por no pararme. Alejandro me va esperando, mientras yo no paro de gritarle que tire para delante.
La tos se me ha disparado con el esfuerzo, y las piernas sencillamente no me van. Estoy sufriendo de verdad.

Tras el tramo más duro de subida, llegamos a una pista mucho más llana que poco a poco nos va acercando de nuevo al pueblo.
Cada vez que el terreno pica hacia arriba es como si me quedase bloqueado, y veía impotente y con rabia como era superado por atletas a los que había dejado atrás hacía varios kilómetros.


Tras este interminable tramo y con unas ganas enorme de llegar ya a meta, enlazamos con un tramo asfaltado que nos introducirá en Torreiglesias; con sus sube-baja de rigor, por supuesto...



Por fin llegamos a Torreiglesias, donde unos voluntarios nos gritan que vamos en los puestos 48 y 49 (y así quedamos, efectivamente). El pequeño callejeo por el pueblo es una agonía para mí. Voy totalmente fundido y sin parar de toser, haciendo esfuerzos por no vomitar.




Finalmente, giramos a la derecha y llegamos a la Plaza Mayor, pasando por el arco de meta dos segundos después de mi amigo en un tiempo de 1:02:57. 
Nada más terminar, me paro a vomitar. No podía aguantarme más.

En meta, cerveza, aquarius, coca cola, agua, sandía y bocadillo de chorizo. Un lujo. Además, todos teníamos regalo seguro, mediante una papeleta que cogías al cruzar la meta. Yo recibí un lote de libros y Alejandro un chubasquero. Nada maravilloso, pero a caballo regalado...
En la bolsa del corredor, camiseta técnica y otra de algodón.

En resumen, una gran carrera. Un trato al corredor fabuloso y un recorrido muy bonito y exigente. El avituallamiento de meta y la subida de la parte final son las señas de identidad de una carrera que cada vez cobra mayor popularidad y aceptación en el mundo del running. Muy recomendable, y desde luego que no me importaría en absoluto repetirla. Eso sí, sin tos y en mejor estado de forma, jeje.

Ahora un merecido descanso para desconectar, y la última semana de Julio volveremos a la carga. La pretemporada será en La Manga y en Ibiza, donde trataré de ponerme a punto para la media de Valladolid el 14 de Septiembre. Objetivo: hacer MMP. Ahora mismo lo veo lejanisimo, ya que mi nivel de forma es horrible, pero espero llegar en condiciones de afrontar este reto con garantías.

FELIZ VERANO!!!

viernes, 6 de junio de 2014

MARATÓN DE AGUILAR DE CAMPOO

"- Consulta del doctor Gabriel Ruiz, ¿dígame?"

Con esta frase comenzó una fantástica aventura en la que nos embarcamos mi hermano y yo: correr la maratón de Aguilar de Campoo.
Mucho se puede oír y leer sobre su organizador, Gabriel, y sobre esa especie de misticismo que tienen sus dos "hijos", los maratones de Aguilar y del Río Boedo, pero no te das realmente cuenta hasta que no lo vives por ti mismo.
Resulta que a este hombre le da por organizar cada año estas dos carreras, con el único propósito de que disfruten los atletas que deseen participar en ellas. Trato familiar, avituallamientos en los que no falta de nada, dorsal, bolsa del corredor consistente en: camiseta, cereales, galletas y pastas; diploma, trofeo, fotos de la carrera... Y todo esto por la módica cantidad de 0 euros. Creo que no hace falta añadir nada más acerca de por qué todo atleta debería correr alguna de estas carreras.

Esta carrera estaba fijada en nuestro calendario como el debut de mi hermano en la distancia y el primer maratón (de muchos, espero) que haríamos juntos. La verdad que creo que ha sido un lugar fantástico para ambos acontecimientos.

El esguince que me hice en Madrid parecía estar superado, aunque justo los días previos había sentido algunas molestias (supongo que el canguelo haría de las suyas). La verdad que estaba bastante nervioso, ya que después de la decepción que supuso para mí la Maratón de Madrid, un nuevo golpe a mi moral habría sido difícil de soportar. No me fijaba tiempos; sólo quería disfrutar de sentirme maratoniano en cada paso.

El Sábado a las 17h partimos en tren rumbo a Aguilar. Era un viaje tranquilo de dos horas en las que iríamos comentando la carrera del día siguiente. Sin embargo, a la media hora de viaje, nos informan que hay una avería y que debemos abandonar el tren y esperar a que nos recoja un autobús. Tras 40 minutos, subimos al autobús, que nos lleva hasta Monzón de Campos, donde volvemos de nuevo a montar en tren. Total: hora y media de retraso. Y aquí no acaba todo. La estación de tren está a 4km de Aguilar, y el único trayecto es ir por la carretera. Como lo que queríamos era llegar ya de una vez, cogimos un taxi hasta la puerta del hostal donde nos alojábamos. La taxista me dio su número para llevarnos al día siguiente de nuevo a la estación, como así hicimos.
Una vez en la habitación, cenamos la ya tradicional empanada previa a las grandes citas y a la cama.

El Domingo comienza temprano, a las 6:30 comenzamos a desayunar. Zumo de naranja, sándwich de queso y pavo, plátano y galletas. Los dos compartimos los nervios previos del desafío que nos espera. 42km no son ninguna broma, desde luego.

A las 8:15 salimos hacia el lugar de la salida, donde recogemos nuestros dorsales. Por allí se ven pequeños grupitos de corredores, que van llegando con cuentagotas, mientras los voluntarios terminan de vallar la zona y colocar el arco de Salida/Meta.
Todo es auténtico, en el más puro sentido de la palabra. Todo el mundo es amable, cercano, y se respira un clima familiar que te hace sentir realmente cómodo aunque seas un recién llegado (muchos de los atletas participantes son ya unos asiduos a las maratones de Gabriel, y repiten año tras año).

Minutos antes de las 9, nos llaman a colocarnos bajo el arco. Gabriel se hace una foto con todos los participantes. Seremos unos 35. Instantes después, pistoletazo de salida y a correr.

Teníamos claro que el ritmo inicial iba a ser muy cómodo, sin arriesgar lo más mínimo. En estas, llegan a nuestra altura Capi y Fortes, dos auténticas máquinas de correr maratones (ese era el perfil más habitual de la carrera: gente con muchas muescas en su revólver) a los que conocí minutos antes, ya que los tres somos Forofos del Running. Capi tira para adelante a hacer su carrera y Fortes se queda con nosotros formando un terceto.

El recorrido es tan sencillo como aburrido: cinco vueltas y media de 8km consistentes en ir y volver por la misma carretera al cercano pueblo de Villallano. El trazado es completamente llano, excepto dos puentes para salvar una carretera y las vías del tren que se subían y bajaban 4 veces por vuelta, 20 veces en total.

La primera media vuelta se nos hace interminable, y nos asusta el desgaste mental que puede suponernos un recorrido tan monótono y repetitivo. Cogemos una alegre charla y van pasando los kilómetros lentamente (vamos a un ritmo de 6min/km). Al poco de empezar la primera de las 5 vueltas completas se nos une un nuevo atleta, también debutante, y los cuatro llegamos por primera vez al pueblo de Villallano. Allí, se daba una pequeña vuelta por sus calles y había colocado un avituallamiento con agua, aquarius y plátanos.



Vuelta a Aguilar para completar la primera vuelta. Quedan 4.
En la segunda vuelta, mi hermano decide parar a evacuar líquidos (yo ya lo había hecho en la primera vuelta), y me descuelgo un poco para no dejarle solo.


Los otros dos miembros del grupo llegan a Villallano antes que nosotros, pero a la salida del mismo, Fortes también se detiene a hacer lo propio, momento en el que volvemos al terceto original y que nuestro otro compañero aprovecha para incrementar el ritmo.


Desde ese instante hasta los últimos 4km, esta sociedad ya permanecerá unida.

Los avituallamientos siempre sigue el mismo ritual: aquarius en Aguilar y agua para mojar las piernas tanto en Aguilar como en Villallano, salvo a mitad de carrera que decidimos comernos un plátano.

Pasamos la media en 2h 06. La primera vuelta y media a ritmo de 6'/km y a partir de ahí a un ritmo constante de 5:50 hasta el final.

Me da miedo la cuarta vuelta. Es el punto clave; si la superamos con fuerzas esto estará hecho, ya que quedarían los últimos 8km y el subidón moral de saber que es la vuelta final nos llevaría hasta la meta. Decidimos conservar el ritmo y no arriesgar. Nos da igual el tiempo, sólo queremos terminar corriendo los 42km.
Y llegamos. Última vuelta.
En la mente, sólo una preocupación: las cuatro subidas que quedan por afrontar. No sabemos cómo responderán las piernas ante ese esfuerzo, ya que van bastante cargadas.
Tras las dos primeras, llegamos a Villallano. Allí, tras avituallarnos, mi hermano se destaca del grupo y yo voy tras él. Fortes se ha retrasado un poco, pero a esas alturas de carrera esos pocos metros resultan insalvables: nosotros no podemos parar y él no puede aumentar el ritmo.



Por delante 4km y las dos últimas rampas. Cae la primera, sólo queda una. Y cae la segunda. Está hecho, aunque mi hermano dice que no se fía, jajaja. Km 40, 41... Por fin, entramos en Aguilar, pasamos rodeando la iglesia y entramos juntos en meta en un tiempo de 4h 07m. SOMOS MARATONIANOS!!!!




Esta vez sí que me siento con pleno derecho de decirlo. La sensación es increíble. Haber podido completar una maratón junto a mi hermano ha sido una experiencia inolvidable. Difícil imaginar todo esto sólo año y medio atrás cuando empezamos nuestra andadura en esto del atletismo popular y 10 meses después de nuestro debut en media maratón.

Nos hacen entrega de todas las cosas mencionadas al principio de esta crónica, foto de grupo y nos despedimos de Capi y Fortes, que ya están pensando en sus siguientes maratones.



De vuelta al hostal, estamos muertos pero exultantes de felicidad. Hemos conseguido algo muy grande: completar un maratón.
Ducha reparadora, comida y vuelta en tren hacia Valladolid, con la satisfacción dibujada en nuestras caras.

Ahora nos espera un merecido descanso, y será a mediados de Julio cuando volvamos a los entrenamientos para preparar los siguientes retos. El más cercano, hacer MMP en la Media Maratón de Valladolid en Septiembre y, en el horizonte, un nuevo maratón juntos en Noviembre, el de los Montes Torozos, el de "casa". Estoy deseando que llegue el momento de ponerme en la salida de un nuevo maratón junto a mi hermano y continuar siguiendo juntos los pasos de Filípides.

En cuanto a la maratón de Aguilar, no puedo más que recomendar encarecidamente a todo runner que vaya a conocer esta carrera. Por su historia, su ambiente familiar, su misticismo. Es un imprescindible en el currículum. Desde luego que volveré, incluso en la próxima edición tal vez, y me anoto en la agenda de "pendientes" correr el del Boedo como compromiso ineludible.

Próxima carrera: el 21 de Junio en Torreiglesias, Segovia. La Pirona me espera!!

domingo, 11 de mayo de 2014

CARRERA POPULAR DE LA ANTIGUA



Esta carrera me ha servido para volver a disfrutar de lo que significa ser atleta popular. Y lo echaba mucho de menos...

Tras un mes de Abril muy exigente con las carreras de Miranda de Ebro y la Maratón de Madrid, me sentía totalmente agotado, física y sobre todo mentalmente. Han sido dos carreras en las que he sufrido mucho, y la maratón además me pasó demasiada factura en el estado anímico.
Por si fuera poco, me hice un esguince en el pie izquierdo que me obligaba a cojear, y me obligó a tener que apartarme de lo que más me gusta: correr.

He tenido que cancelar las tres carreras a las que estaba inscrito en este mes de Mayo: la 1/2 Media Maratón Universitaria, una carrera pedestre en Cantimpalos, y el TAD en Soria. 
El objetivo prioritario es poder acudir a la maratón de Aguilar de Campoo el 1 de Junio junto a mi hermano.
Es una cita ineludible para mí. Sea cual sea mi estado de forma voy a acudir, y por eso estoy centrado al máximo en que mi pie llegue lo mejor posible.

Estoy yendo a fisioterapia y machacándome a hacer bici para no perder la forma y recuperarme lo antes posible. 
El Miércoles, de mutuo acuerdo con mi fisio, volví a calzarme las zapatillas de correr.
La sensación fue increíble, y disfruté como nunca de poder correr. Simplemente era eso: poder correr.
En entreno consistió en rodar 30 minutos muy suaves, 12 cuestas de 30", 4 series de 2' recuperando 1' y rodar otros 10'. El pie aguantaba bien.

Tras otra charla con mi fisio y analizar el estado de mi pie, recibí luz verde para aumentar el nivel de exigencia. Y esta carrera se cruzó en mi camino.
8200m,distancia asumible y perfecta para forzar el pie a un ritmo más elevado.
Inscrito.

La carrera transcurre por el centro de Valladolid, pasando por muchos de sus monumentos más destacados:  Antigua, San Pablo, Santa Cruz, Catedral, Museo de Escultura...
Además, el año pasado no la disputé, ya que me coincidió con la Sanitas Marca Running Series de Segovia.
Por todo ello, acudía con muchas ganas a esta cita.

La temperatura es ideal, un día soleado con el calor aun dándonos un respiro.

Aunque el plan inicial era salir controlando y correr en progresión, me sitúo en primera línea de salida junto a los favoritos. Ya que estoy tan bien colocadito, habrá que salir a tope, jeje.

Y eso hago precisamente. Salgo a todo lo que puedo, más adelante que nunca, pero obviamente no me durará mucho...
Las piernas me pesan y no voy fluido, y cada vez me cuesta más mantener el ritmo. Cada vez me superan más atletas, y llega un punto en el que ya estoy empezando a sufrir.
Decido (qué remedio...) levantar el pie  y poco a poco tratar de encontrar un ritmo que me sea cómodo.







Tras un tramo en el que iba bastante justito, por fin logro estabilizarme y llevar un buen ritmo que me permite entrar en meta muy entero y con buenas sensaciones en un tiempo de 32:38, a un ritmo medio de 3:59'/km.





Es cierto que no ha sido mi mejor carrera y he estado un paso por detrás del nivel que he demostrado anteriormente en carreras de este estilo, pero me siento muy satisfecho y mi estado de ánimo es muy positivo.

El pie ha respondido sin ningún problema, ni lo he notado. He vuelto a disfrutar corriendo, que ya tocaba; por lo que el balance de esta carrera es inmejorable.

¿El tiempo? Pues sin ser todo lo bueno que podría haber sido (me ha ganado gente que suele llegar detrás de mí habitualmente) sí que considero que es aceptable, y me ha servido para exigirle más al pie, que era de lo que se trataba.
Puede que el volver a meter pesas en mis rutinas de entrenamiento después de un mes y la inactividad de estas dos semanas me haya pasado factura. No me importa en este momento.
Ya habrá tiempo de volver a coger el punto de forma óptimo.
Ahora se trata de curar bien el pie y de disfrutar con esta maravillosa afición.

El 1 de Junio me espera de nuevo Filípides y su mítica maratón. Esta vez no iré solo: mi mejor compañero posible me acompañará en este desafío. No me pongo marca; sólo me exijo disfrutar de cada paso que dé en uno de los maratones más especiales que un runner puede correr. Pero eso ya será en el próximo capítulo...