jueves, 17 de marzo de 2016

MEDIA MARATÓN DE ZAMORA


Segunda media maratón de las tres que correré este mes de Marzo, y la que estaba marcada en rojo como intento de hacer marca.

Mis compañeros de club me avisaron de que no era un recorrido fácil, ya que la segunda mitad de la prueba presentaba varios tramos de subidas, pero ni mucho menos comparables a los de Segovia, Ávila o Salamanca.

Dado que la media que me queda este mes es la de Dueñas (no está homologada y no quiero vaciarme en una distancia "sospechosa" de ser la oficial) y la del mes de Abril es Segovia; Zamora sería la elegida.

Por si acaso, me guardé una bala en la recámara y trataré de aprovechar el pico de forma que se tiene tras una maratón en la Media Maratón del Cerrato el 22 de Mayo.
Por lo tanto, dos intentos para superar mi marca realizada en Palencia el pasado Noviembre.

Los ritmos de los entrenamientos y las sensaciones positivas de la media salmantina del domingo me hacían ser optimista. No sabía si podría hacer marca o no, pero tenía claro que sí me exigía un nuevo sub1:30 y que saldría a darlo todo.
Quería llegar a meta con la tranquilidad de no haberme guardado nada.
Tocaba sufrir, y mucho, pero estaba mentalmente preparado y motivado.

A este respecto destaco la reflexión que hizo un compañero de club al acabar la prueba, y destacaba que hoy en día las medias maratones estaban muy menospreciadas por los corredores. Con tanto maratón y ultra, las medias quedaban como meros entrenamientos de cara a esas grandes citas, y se olvidaba que correr una media maratón a tope es algo durísimo y un reto para cualquiera.

Creo que tiene toda la razón. Yo mismo las he tenido aparcadas en un segundo plano, cuando es una distancia espectacular, ya que mezcla el correr a ritmos rápidos con la necesidad de gestionar esfuerzos propia de las carreras de fondo.

Es una distancia que me encanta y con la que estoy disfrutando mucho, pero tengo claro que no voy a correr a tope más de dos por semestre, ya que el desgaste es altísimo.

Eso sí, creo que cualquiera que haya corrido un maratón (que no era el caso de mi compañero) sabe que no son pruebas comparables. Enfrentarte a los míticos 42.195m es lo máximo para cualquier corredor. Es más que correr, que un tiempo. Es una experiencia.

Esta Media Maratón de Zamora iba a contar con una notable participación de miembros del CAT Parquesol, club al que pertenezco, por lo que iba a ser mi primera carrera con mis nuevos compañeros.



Llegamos a Zamora con mucho tiempo para recoger el dorsal y estar tranquilos.
Hacía un día espléndido para correr (soleado y 7º- 8º), aunque soplaba un poco de aire que luego ganaría mucha presencia durante la carrera.

Tras un breve calentamiento por los alrededores de la Plaza Mayor, nos colocamos en la salida. El resto de compañeros no quieren agobios y se sitúan en posiciones más retrasadas, pero Gonzalo y yo íbamos a salir a darlo todo (él haría 1:21 entrando el 36 de la general y tercero de su categoría; y yo..., algo más modesto, jaja) y nos plantamos en primera fila al lado de los galgos.


Después de que el árbitro estuviera tocando las narices con la pistolita, disparando varias veces y en la última de ellas provocando que varios corredores arrancáramos a correr (y luego le recrimináramos tanta bobadita), por fin empieza la carrera.

Salgo a tope y no tengo ningún percance en el peligroso estrechamiento que hay a los pocos metros de la línea de salida.

Enseguida se toma una larga avenida que poco a poco nos saca de la ciudad y nos lleva a un carril bici que discurre pegado al río Duero.

Marco el primer kilómetro en 3:46.
Mi idea es intentar ganar el mayor margen posible en la primera mitad de la prueba, cuando las fuerzas están intactas.
Además el recorrido es propicio para ello, ya que el carril bici es completamente llano y muy cómodo para correr.

Otra cosa ya es el tema del "atractivo" del recorrido, ya que dicho carril bici no se abandonará hasta pasado el kilómetro 7 y resulta monótono, además de no haber nada de animación.

Trato de agarrarme lo que puedo al grupo donde van las 2ª y 3ª clasificadas femeninas, donde consigo aguantar dos o tres kilómetros, ya que enseguida me doy cuenta que van mucho más fuertes que yo (y eso que yo seguía marcando cada kilómetro por debajo de 4').





Finalmente, nos desviamos del carril bici cruzando por debajo de un puente y nos adentramos en la ciudad.

Un poco antes del paso por el kilómetro 9 aparece la primera subida de la carrera, y ese kilómetro ya se me va por encima de 4'. 

Ahora la carrera nos lleva por el casco urbano de la ciudad, alternando calles que pican hacia arriba con otras que están en bajada.
Es la mejor parte de la carrera, ya que se corre pegado a las murallas y se tiene una perspectiva muy bonita de la Catedral y del Duero.

Es también la parte donde más gente se reúne a animar a los corredores, lo cual siempre se agradece y aumenta la motivación.

He pasado el kilómetro diez en 40' escasos, pero ahora estoy empezando a pagar las consecuencias, y cada tramo ascendente me parece como si mis zapatillas se volvieran de plomo.

Para aumentar mis penalidades, sopla un viento que en algunos tramos es muy intenso (ver mi camiseta en la foto de debajo), sobre todo en las zonas más desprotegidas y cercanas al río.


Tas cruzar por primera vez el Puente de los Poetas, se llega a un barrio de casas bajas que me recuerda horrores a lo vivido hace siete días en Salamanca: barrio alejado del casco urbano al otro lado del río y el tramo más duro de la carrera.

Contínuas subidas y giros entre calles estrechas y mal asfaltadas y con un viento soplando de cara con fuerza hacen que esta parte de la carrera sea muy exigente.
La verdad es que sufro bastante, y me obliga a gastar las últimas fuerzas que me quedan, por lo que el resto de los kilómetros hasta la meta ya iba arrastrándome más que corriendo.

En este punto (km15) decido coger una botella de agua en el avituallamiento, más por distraerme que por necesidad de beber.

A partir de aquí, el perfil vuelve a ser más cómodo, pero el desgaste que llevo en las piernas y el constante aire hacen que se me haga eterno el llegar al siguiente punto kilométrico.

A falta de kilómetro y medio para la meta me alcanza un compañero del club, y me dice que me enganche a él. Inmediatamente le digo que voy fundido y ya sólo puedo limitarme a llegar al final.
Aún así, me sirve como motivación y trato de no dejarme caer demasiado, siempre pensando en la posibilidad más que real de hacer un gran tiempo en meta.
Estoy deseando parar el reloj y poder disfrutar de la marca que voy a realizar, pero para eso aún me quedan los últimos metros.

Cartel del kilómetro 21 y entrada en la pista de atletismo.
Miro el reloj y sé que no sólo va a caer mi mejor marca, sino que voy a bajar de 1:29.
Estoy completamente vacío, pero me invade una sensación de satisfacción y no puedo evitar apretar los dos puños y besar el gps mientras lo paro en un tiempo de 1:28:25.


He bajado mi marca en algo más de 1 minuto, en un recorrido muy exigente en su segunda mitad y endurecido aún más por el fuerte aire.
Esto me motiva mucho para buscar bajar de la siguiente barrera, el 1:28, y creo que puedo hacerlo.

De todas maneras, ahora no toca pensar en eso. El 22 de Mayo me volveré a enfrentar al reto de seguir mejorando mi tiempo en una distancia que cada vez me gusta más.

Correcta carrera esta Media Maratón de Zamora. Homologada, circuito a una vuelta, buena bolsa (queso, vino, garbanzos, leche con chocolate, camiseta...) y excelente trato al corredor. No es nada de otro mundo en cuanto al recorrido y la animación, pero se disfruta.

Ese día fuimos cerca de mil atletas los presentes, de los cuales fui el llegado a meta número 102.

La próxima carrera será la Media Maratón de Dueñas junto a mi hermano, que será un rodaje de calidad de cara a Düsseldorf.




martes, 8 de marzo de 2016

MEDIA MARATÓN DE SALAMANCA

Tras no poder disputar el trail de Isla el domingo pasado por un fuerte catarro que me tuvo fastidiado desde el viernes hasta el martes, entro de lleno en el período final de cara a la preparación del Maratón de Düsseldorf.

Los meses de Marzo y Abril van a ser muy completos y exigentes en cuanto a carreras se refiere, buscando llegar con el mejor estado de forma a la gran cita del 24 de Abril.

Para empezar, el mes de Mazo estará dedicado a una distancia clave en una preparación maratoniana, y que yo he tenido bastante olvidada: la media maratón.

Ya comenté en entradas anteriores que hasta la fecha, con algo más de tres años como corredor popular, sólo me he enfrentado a esta distancia en siete ocasiones.

En este mes estoy inscrito a tres medias, a otra en Abril, y quiero correr una más en Mayo. Sin olvidar la Media Maratón de Burgos como opción muy probable para cerrar la primera parte del año. Por lo tanto, en estos 4 meses voy a disputar casi las mismas medias que en los tres años anteriores.

Ese plan comienza con esta media maratón salmantina; una carrera en la que participar se ha convertido en misión de alto riesgo, ya que este año las inscripciones volaron en 9 horas y media, habiendo disponibles 2.500.

Me gustaría poder completar las medias maratones de las capitales de provincia castellanas; eso sí, sin prisa.
Hasta la fecha he corrido Valladolid, Segovia y Palencia. En los próximos meses añadiré Salamanca, Zamora y puede que Burgos.

Me planteaba esta carrera como un rodaje de calidad.
Esta semana ha sido la que más kilómetros he hecho en mi vida (61, lo que muestra a las claras la "popularidad" de mis entrenamientos) para recuperar los que me perdí a causa del catarro.
Además, el jueves unas series de 10x200 me dejaron las piernas cargadísimas, por lo que tampoco era plan de forzar la máquina más de lo necesario.
Siete días más tarde acudiremos una gran representación del club a la media maratón de Zamora, y allí sí que saldré a darlo todo, buscando un nuevo sub1:30.

El objetivo mínimo que tenía en Salamanca era bajar de 1:35, pero realmente esperaba estar cerca de mis pasadas mejores marcas, rondando el 1:32. Sabía que el duro perfil de la prueba me iba a dificultar más el llevarlo a cabo, pero me siento muy en forma y confiaba en poder hacerlo.


El domingo amanece soleado, con bajas temperaturas (1º-2º) y un viento que iría en aumento a lo largo de la mañana.

Media hora antes del inicio de la carrera (10:30) salimos de casa mi amigo Alejandro y yo y, tras trotar unos 2 kilómetros, llegamos a la zona de salida.
Hay mucho ambiente y se nota que está perfectamente organizada.

La salida está dividida en cajones, desde los élite hasta las 2h, divididos en tiempos de 5' en 5', cada uno de ellos con sus liebres correspondientes.
Junto a la salida del maratón de Barcelona, la mejor organizada de todas en las que he estado.
Alejandro se coloca en el cajón de 1:25 y yo en el de 1:30 (iba a estar en medio, pero preferí ese al de 1:35).
Tras una cuenta atrás, empezamos a correr.

A las pocas zancadas, primer percance. Un corredor se ha caído y se forma una montonera a su alrededor. Tras unos segundos de parón y unos pocos empujones, volvemos a reanudar la marcha.

Veo unos metros por delante a los globos de 1:30, y me pienso la opción de subir el ritmo y darles alcance; pero casi al momento mis piernas me recuerdan que hoy no están para muchas fiestas, así que me ciño al plan original, y paso el primer kilómetro en 4:18.

Los cuatro primeros kilómetros de la carrera son los que recorren el casco antiguo de esta bonita ciudad, destacando las dos Catedrales, la Casa de las Conchas, la Universidad o la Plaza Mayor.




Las calles son estrechas, con muchos giros cerrados y adoquinadas. Esas condiciones, unido a que todavía el grueso de atletas vamos muy juntos, dificulta bastante el llevar un ritmo constante durante estos primeros kilómetros.


El panorama cambia radicalmente al cruzar el Puente Romano y enfilar una carretera por una zona desierta que nos conduce a un barrio de reciente construcción muy alejado del núcleo urbano salmantino.

Es un tramo que pica contínuamente hacia arriba y donde el aire entra de cara con bastante intensidad.
Tras un giro a la izquierda, y como paso previo a entrar en la urbanización, se visualiza una rampa durísima (algún atleta comentaba que tenía desniveles entre el 8% y el 11%) que te cortaba el ritmo de raíz y que, sinceramente, me dio asco a cada paso que dí por ella.
No entiendo el por qué de la organización para incluir esta zona tan lejana y desangelada en el recorrido ni mucho menos una subida de esa entidad.

Soy un apasionado de la Media Maratón de Segovia, que cuenta con grandes subidas en su trazado, pero todas ellas son por lugares emblemáticos de la ciudad, y dotan a la carrera de una seña de identidad propia y característica.

Sin embargo, una subida de esa consideración tiene que "esconder" un gran premio que haga que merezca la pena, y no el llegar a una zona en medio de la nada cutre y fea a más no poder. Muy mal; y desde luego para mí un borrón muy grande que mancha otros aspectos muy positivos de la carrera.

Una vez superada la cuesta, toca dar una vuelta a la urbanización y volver por el mismo camino, bajando lo subido anteriormente y como única variación de tomar el carril bici en vez de la carretera como a la ida.

En medio de todo este trazado se pasaba por el kilómetro 10, el cuál realizo en 43' pelados.

De piernas voy muy cómodo, pero ya hace un rato que noto molestias escatológicas, y me voy planteando si parar o no.
Tengo claro que si es una media en la que voy buscar marca sigo hasta que ya no pueda más, pero en este caso concreto, preferí quitarme esa molestia y afrontar más cómodo el final de la carrera.

En el kilómetro 14, aprovechando que el recorrido nos lleva por el parque paralelos al río, paro a soltar lastre. O esa era mi intención, porque para mi sorpresa, no conseguí que saliera nada, y reanudé la marcha con las mismas molestias que traía.

Tras una fuerte subida para abandonar el paseo del río, afrontamos el punto clave de la carrera y para mí el más espectacular: una larga subida desde el kilómetro 16 al 17'5, muy constante en su desnivel y que obliga a subir a ritmo.

Mucha gente animando a ambos lados de la carretera, y muchos corredores sufriendo e incluso andando (a alguno de ellos traté de darles ánimo). 
Esto sí que me motiva y lo disfruto de verdad.





Tras terminar esta larga subida, se gira a la izquierda y se recorre la, para mí, mejor parte de la carrera. Los tres últimos kilómetros transcurren por amplias avenidas con gente animando a ambos lados. Te da la sensación de estar corriendo una carrera mucho más grande, la verdad.

Aunque salvo los 500m finales todo ese tramo es ascendente, voy comodísimo y disfrutando, rebasando un gran número de corredores sin forzar el ritmo lo más mínimo.

Último giro y recta de meta; larga un con perfil favorable. Para disfrutar, sin duda.
Gran final el de esta media salmantina; el mejor que he corrido tras la maratón de Barcelona.
No por el lugar en sí (el acueducto de Segovia o San Martín de Frómista son dos buenos ejemplos de metas en lugares históricos), sino por la amplitud de la calle y la sensación de grandeza que me trasmitieron esos últimos kilómetros.
Me encantó y disfruté muchísimo.

Tras marcar el último kilómetro en 4:05 con unas sensaciones inmejorables, paro el reloj en un tiempo oficial de 1:33:15 y real de 1:32:29.





La verdad que estoy satisfecho. Es mi tercer mejor tiempo tras Palencia y Getafe (dos medias donde fui a tope y de perfil muy favorable) y mejora el registro que marqué en Tordesillas, donde también me vacié.

21km exigentes a 4:24 de media me parecen un gran entrenamiento de cara a futuras carreras, sin ir más lejos, Zamora y su media maratón este próximo domingo.
Allí no habrá excusas ni quitarse presión con el tiempo: voy a salir a tope y a por marca. Creo que estoy para conseguirlo, al menos el sub1:30.

En resumen, gran carrera esta Media Maratón de Salamanca. 
Recorrido duro, exigente. Bonito al principio y espectacular al final, pero con un punto negro que lo estropea en el medio. Esa "visita" al medio de la nada con el cuestón como postre sobra por completo en esta carrera.

Organización de 10 en todos los aspectos (precio, avituallamientos, bolsa del corredor...) y un gran ambiente hacen de esta carrera una muy buena opción, con el añadido de lo complicado que se ha convertido el poderla correr...


jueves, 25 de febrero de 2016

LA PARAMADA


Primero de los dos trails del mes de Febrero y primera carrera del año junto a mi hermano (por suerte nos quedan unas cuantas).

Desde su creación el año pasado, tuve claro que quería correr esta carrera. 
En Febrero aún no hay mucha variedad de carreras y un trail tan cerquita de casa la verdad es que apetecía mucho.
Finalmente no pudo ser,pero quedó guardada como prioritaria para este nuevo año.
Así, el día que abrieron inscripciones, mi hermano y yo estábamos dentro.

Valladolid es una provincia muy llana, y no tenía ninguna carrera de este estilo.
Sin embargo, el año pasado comenzaron a aprovechar algunas zonas de cerros y pequeños montes para que los corredores que vivimos por la zona pudiéramos disfrutar también de este tipo de carreras.
Y de todas ellas, La Paramada es la carrera de referencia.

Dos ediciones, dos años agotando dorsales (y no porque oferte pocos, precisamente); además de una gran promoción de la prueba y una organización y trato al corredor excelentes.
Se nota que que se vuelcan con la prueba, y se agradece.

Este año mi hermano y yo hemos decidido dar un salto de nivel en lo que a carreras fuera del asfalto se refiere.
Correr por terrenos naturales nos fascina, y ya que en asfalto se puede decir que "dominamos" la distancia mítica, el cuerpo nos pedía un desafío montañero para este primer semestre.

Ese reto será el Riaza Trail Challenge de 40km que se celebrará el 5 de Junio y al cual estamos ya inscritos.
Por lo tanto, en nuestra planificación hemos buscado varios trails exigentes que nos sirvan para ir cogiendo fuerza en las piernas y llegar mejor preparados al gran día.

Así, en este mes de Febrero tenemos dos trails de entidad (sobre todo el segundo), y Geria era el primer paso.

Amanecía un Domingo espléndido, sin lluvia los días previos y con un cielo completamente despejado. 
Al llegar a mi coche, la batería decide que no quiere llevarnos a la carrera.
Por suerte el coche de mi hermano está al lado y no perdemos demasiado tiempo en salir hacia Geria, aunque el imprevisto nos hace llegar a la salida los últimos y salir atrás del todo.

No nos preocupa en absoluto; se trata de un entrenamiento y el salir a degüello lo dejaremos para otras ocasiones.

Cuenta atrás y empezamos.

El primer kilómetro es una vuelta por el propio pueblo, y cuesta mucho correr. Estamos al final del pelotón y es complicado encontrar espacios para poder ir cómodos.

Tras un nuevo paso por la salida, ya sí que nos dirigimos hacia los cerros que rodean el municipio y por donde trascurrirá el grueso de la carrera.

Los kilómetros del 2 al 4 se anunciaban como los más duros.
Una primera subida (corrible con esfuerzo pero bastante larga) empezó a hacer la selección natural, y poco a poco y con dificultad (tocaba correr por fuera del camino) íbamos subiendo posiciones.

Estos tres kilómetros recordaban a los de Toro: subidas muy duras y bajadas muy pronunciadas que se sucedían sin descanso, siendo una verdadera pesadilla para las piernas.




Lo mejor de esta carrera es que casi en su totalidad discurre entre zonas arboladas, por lo que se hace mucho más ameno y el trazado es más bonito.

Sin embargo, este aspecto hacía también que hubiera infinidad de tramos sombríos y húmedos donde el terreno estaba helado, propiciando gran cantidad de resbalones y obligando a extremar las precauciones.

Tras llegar al kilómetro 4, un miembro de la organización nos anuncia que lo peor ya ha pasado, y afrontamos un largo tramo por una pista muy llana en la que se puede correr a un buen ritmo.

Tras una bajada, llegamos al avituallamiento líquido del kilómetro 7, en donde se giraba a la derecha y se iniciaba el, para mí, mejor tramo de toda la prueba.
Varios kilómetros de sube-baja continuo entre los árboles, con multitud de tramos helados que aumentaban el riesgo de resbalarse. Muy divertido y, sin duda, mi mejor momento en cuanto a sensaciones.

Es en esta parte de la carrera donde alcanzo a Higinio, el veterano atleta con quien compartí la carrera de montaña de Miranda de Ebro en 2014. Me alegro enormemente de ver que sigue disfrutando de lo que más le gusta y, tras saludarnos, seguimos hacia adelante.

Sobre mitad de carrera llegamos a uno de los dos tramos que más me hicieron sufrir: una larguísima pista con una buena subida que causa estragos a todos los corredores, yo incluido.
Muy muy dura. Interminable.
MI hermano tenía más gasolina en las piernas, y yo tenía que darlo todo para no descolgarme (más por vergüenza y orgullo que por fuerzas, jaja).

Justo arriba del todo, te desviabas por un sendero con una bajada muy fuerte, lo que te dejaba los cuádriceps ya para el desguace.

Seguían los kilómetros de sube-baja constante, pero esta vez las subidas son largas y muy exigentes, y se notaba el cansancio acumulado en las piernas


Empezamos a ir teniendo ganas de terminar la carrera. Es realmente exigente, y mi hermano y yo estamos empezando a pagar el esfuerzo de intentar correr en todas las subidas, salvo en las que ya es imposible.
Mucha gente opta por guardar y subir andando. Me parece una táctica muy sensata, pero para carreras de montaña más largas. Particularmente, en los trails me gusta exprimirme al máximo en las subidas y ver hasta donde puedo ser capaz de llegar.
Creo que así, además, gano fuerza en las piernas y capacidad de sufrimiento, que luego me vendrán de maravilla en los retos de Düsseldorf y Riaza.

Un miembro de la organización nos anuncia los dos últimos kilómetros como "cómodos y de bajada".
Comenzamos un buen descenso entre los árboles, sí; pero nuevas pendientes ascendentes hicieron su aparición, y mentalmente ya fueron el remate final.


Ahora ya por fin sí que se afrontaba la bajada al pueblo por una larga y durísima rampa de cemento que te partía las rodillas en dos (al menos las mías). Resultaba agotadora la mera idea de tener que afrontar ese tramo cuesta arriba, como me dijo mi hermano.

Entrada en Geria tras doblar el espinazo en el último obstáculo con el que los organizadores nos obsequiaron...



... y en la recta de meta ya preparando nuestra clásica entrada, que esta vez, sin embargo, se vió truncada porque se nos coló otro corredor entre medias. Ya no respetan ni las tradiciones, jaja.

Tiempo de 2:07 y puestos 85 y 87 (con el "intruso" de por medio) de 453 participantes en la prueba larga.
Para salir los últimos y no ir a saco, no está nada mal.

En meta, avituallamiento completísimo y breve reencuentro con Higinio y los miembros de mi club, con los que decidimos poner el punto y final a una gran mañana de running.


Estupenda carrera esta Paramada; sin duda el referente vallisoletano del mundillo trail.
Buena organización, gran trato al corredor y excelente bolsa del corredor (camiseta técnica, buff muy chulo, aquarius de 1l, y dos bolsas de surtido de frutos secos; todo ello por 12 euros que costaba la inscripción.

Para repetir en 2017 sin duda.

Próxima carrera: el domingo que viene en Isla, Cantabria. 27km y 2300m D nos esperan, aderezados con unas condiciones meteorológicas horribles. A disfrutar de una experiencia tan dura como espectacular!!!





lunes, 8 de febrero de 2016

CARRERA POPULAR FIESTAS DE SANTA AGUEDA


Esta carrera no entraba en mis planes cuando seleccioné las carreras a disputar este primer semestre del 2016; entre otros motivos, porque ha sido de muy reciente creación. 

Santovenia de Pisuerga es una localidad a escasos 3 kilómetros de Valladolid, denominada "Ciudad del deporte", y utilizada en gran medida como ciudad dormitorio (como es mi caso).
El ayuntamiento organiza un 10mil en junio, en el que yo contaba participar como atleta local, ya que mi intención es empadronarme.
Sin embargo esta carrera me ha pillado en fuera de juego.
Aún no cuento como atleta local y sabía que de serlo tendría unas altísimas posibilidades de podio y, de confirmarse mis sospechas, me iba a dar mucha rabia, porque llevo viviendo aquí desde septiembre.

Por ello, en un principio no me planteé inscribirme. Además, no me apetecía mucho medirme en una distancia tan explosiva.

Según avanzó la semana, finalmente decidí participar, y usar la carrera para completar una exigente semana de entrenamientos muy positiva.
En ningún momento prioricé esta prueba ni me marqué ningún objetivo de tiempos a realizar en ella.
El plan era hacer el día antes una tirada muy exigente por el Cerro de Las Contiendas junto a mi hermano (salieron 16km en 1:27) y, con las piernas bien cargaditas, tratar de exprimirlas al máximo el domingo. Hasta donde pudiera llegar.

El domingo amanece muy frío y con bastante aire; por suerte sin amenaza de lluvia.
La carrera es a las 12h, por lo que no hace falta madrugar.
Una hora antes me dirijo a recoger el dorsal, y el panorama es de poquito movimiento y gente muy popular.

No dejo de pensar en el camino de vuelta a casa para cambiarme la grandísima y quizás única oportunidad de subir al podio que voy a perder por no haberme empadronado...

Ya cambiado, decido hacer unos progresivos para romper a sudar, ya que en las dos últimas carreras rápidas me dieron buenos resultados.
Además, estrenaba mis nuevas zapatillas "cañeras", unas Kalenji Kiprace de las que estoy enamorado y con las que me siento comodísimo.

Me coloco en primera fila en la salida y minuto de silencio por la reciente muerte de un atleta popular muy querido por la gente de este mundillo.





Tras este emotivo homenaje, el alcalde nos da la salida y a correr.
Nada más empezar hay un giro de 90º a la derecha, por lo que tengo pensado salir rápido para evitar posibles problemas.
Cuál será mi sorpresa cuando, tras completar el giro, miro a ambos lados y no veo a nadie. Delante de mí, el coche que abre la carrera. Algo raro pasa...
La gente me aplaude, me anima..., y yo voy en una nube. Viviendo algo que sabes que no es real, pero que te encanta.





Tras 440m, los dos atletas que liderarían la carrera hasta el final deciden rebasarme y, tras ellos, unos cuantos corredores más.
Ya me han explotado la burbuja y ahora toca volver a la realidad y tratar de coger un ritmo que me permita llegar vivo a la meta, jaja.

Paso el primer kilómetro en 3:36. No está nada mal para mí, pero sé que no voy a poder mantenerlo ni un metro más. Me fijo como objetivo tratar de bajar los 4 kilómetros restantes de 4'. Y si en el intento caía mi marca en la distancia de 18:55, pues mucho mejor.

En este punto, me supera el corredor de rosa que está a mi derecha en la foto de arriba, y ya no me adelantaría nadie más, ni rebasaría yo tampoco a ningún atleta.
En una carrera con tan pocos participantes y un nivel tan dispar, enseguida cada uno nos situamos donde nos correspondía.

La primera parte del recorrido es una zona un poco virada con un par de tramos que pican ligeramente hacia arriba, pero que a esos ritmos se notan. Además, el viento soplaba con fuerza de frente en algunas calles.

Kilómetro 2 en 3:50. Estoy contento, y ya he regulado mi respiración y voy más o menos cómodo, por lo que confío en poderlo mantener hasta el final.

El segundo tramo del recorrido, sin embargo, es una larga recta de 1 kilómetro completamente llana donde el viento no molesta, por lo que se puede ir rápido si se tienen fuerzas.



Un poco antes de pasar por meta y completar la primera vuelta, escucho que alguien me anima y veo a un compañero del club que está tocado y ha venido de fotógrafo. Mientras le comento que "después de la tirada de ayer voy follao", él inmortaliza ese momento con esta foto.


Ahora sí, completo la primera vuelta. Sólo queda repetir el camino ya andado.

Al poco de iniciar de nuevo la parte "dura" del recorrido, marco el kilómetro 3 en 3:51.
He mantenido el ritmo; la cosa marcha, y me da moral para afrontar una vez más esas dos pequeñas subidas (pero que como cuestan...) y los tramos con aire en contra.

Hay un giro bastante cerrado y hacia arriba en el que me quedo un poco clavado y noto que me cuesta arrancar.
Me temo que me va a costar el no bajar de 4' en este kilómetro, pero me llevo una buena alegría cuando pico el kilómetro 4 en 3:52.

Aún no he llegado a la larga recta final, por lo que sospecho que la prueba está mal medida y van a salir más de 5 kilómetros.

Yo a lo mío. Ahora sí se sale por fin a la recta de meta, y subo un poco el ritmo buscando acercarme a mi marca, una vez que sé que el objetivo de bajar de 4' en todos los kilómetros está hecho.

Me acerco mucho al atleta de rosa que ha ido delante de mí toda la carrera, pero tampoco me sale dejarme la vida por ver si lo supero, así que sigo al ritmo que traía.




El gps pita y marca el kilómetro 5 en 3:46, pero aún me quedan unos metros para llegar (330, para ser exactos) y parar el reloj en 20:09.
Al revisar mis tiempos, compruebo que he pasado el 5mil en 18:54, un segundo mejor que mi marca en la distancia. 
Estoy muy satisfecho, ya que haber corrido 5'3 kilómetros a un ritmo medio de 3:47 después de la paliza del día anterior es algo muy bueno para mí.

En las clasificaciones, quedé el 13 de la general, 3º de mi categoría y habría sido holgadamente el primer local, como me temía...
En fin, una oportunidad de subir al podio que se esfuma, pero me quedo con el excelente tiempo marcado hoy y las buenas sensaciones con las que me veo para afrontar los próximos objetivos.

Este mes disputaré dos trails de 20 y 27 kilómetros, con 690mD+ y 2.300m de desnivel acumulado respectivamente.
Fenomenales opciones para coger fuerza en las patas y disfrutar junto a mi hermano de lo que más nos gusta.

sábado, 23 de enero de 2016

TRAIL CIUDAD DE PALENCIA


Primera crónica de un año que afronto con muchísima ilusión y en el que ya ha habido una novedad importante: a partir de ahora soy miembro del CAT Parquesol.

No me he apuntado buscando una mejora o "profesionalizarme", si no simplemente compartir esta afición con otras personas que disfruten de ésto tanto como yo.
Cada vez coincido menos con mi hermano y mi amigo Alejandro, y me cuesta mucho salir a entrenar yo sólo, sobre todo de noche y con frío.

La verdad es que las tres semanas que llevo en el club me siento como en casa. El trato desde el primer día ha sido inmejorable, y me han hecho muy fácil el formar parte de esta pequeña familia.

Y en éstas llegaba la primera carrera de la temporada.
Desde que la vi hace un par de años, siempre he tenido esta carrera como una de las que me gustaría correr.

Y por fin me llegó la oportunidad (bendito coche).

Un trail de baja montaña con 1.036m de desnivel acumulado con salida y llegada en la dársena del Canal y subida al Monte El Viejo con el siguiente perfil:



Esta carrera tiene la particularidad de tener un formato de contrarreloj individual. 
La organización te entrega una pulsera mediante la cuál irás pasando por los diferentes controles repartidos a lo largo de todo el recorrido.
En la salida está instalada una "puerta" con una máquina por donde picar la pulsera. Por lo tanto, tú decides cuando quieres empezar la prueba.

Yo decidí empezar lo antes posible, y me coloqué en la fila de los que tenían mis mismas intenciones.

Los primeros dos kilómetros son llanos, siguiendo la orilla del Canal, y me sirven para ir entrando en calor, pasando en 4:27 y 4:24.


Todo el campo está cubierto de escarcha y los charcos están congelados. Estamos bajo cero, pero hace un día estupendo para correr.

Llega la primera subida, larga y corrible, y empiezo a sufrir.
Sé que esto es muy largo y que con el paso de los kilómetros me iré encontrando mejor.
Me olvido de ritmos y sólo me centro en disfrutar del tipo de carreras que más me gusta.

Los kilómetros van pasando Y las subidas y bajadas se van alternando.
No tengo ningún problema en dejar pasar a los corredores que llegan por detrás con ritmos más altos; no me juego nada y no es plan de estorbar.

Empiezan a aparecer zonas con barro, además del que se te pega a la zapatilla, y provoca que las zapatillas pierdan todo su agarre y sea una auténtica odisea subir y bajar con un pegote de barro en cada pie.

A mitad de carrera llegamos al Monte El Viejo, por donde se recorren varios kilómetros sorteando enormes charcos totalmente congelados, muchos de ellos ya rotos por los corredores que me preceden.

Es la parte más cómoda de la carrera (pico todos los kilómetros en torno a 4:30) pero también la más monótona.
Se echa en falta un poco de "marcha" cuestera.

Por fin, el recorrido empieza a ir hacia abajo, y poco a poco voy camino de Palencia.

Una última bajada pronunciada, en la que me destrozo los dedos de los pies (en meta vería que me había roto ambos calcetines), da paso a la subida más dura del recorrido; no sólo por desnivel, sino por la gran cantidad de barro que presenta y el nulo agarre de las zapatillas, lo que dificulta enormemente el poder avanzar.

Agarrándome a los árboles y echando la rodilla a tierra en más de una vez, consigo superar el último obstáculo.
A partir de ahora, un par de kilómetros de bajada cómoda por pistas y un kilómetro final por la otra orilla del Canal.
Mis ritmos siguen siendo aceptables, rondando el 4:30.

En general me he visto bastante bien durante toda la carrera, y en ningún momento he forzado la máquina.
Se trataba de hacer una tiradita más y de disfrutar de nuevo de un trail, que ya lo echaba de menos.

Finalmente, paso por línea de meta en un tiempo de 1:48:53 en la posición 48 de la general.




Estoy hambriento y sediento a partes iguales, y me pongo morado en el avituallamiento de meta a frutos secos y té caliente.

Los 15 euros de la inscripción daban derecho a comida, pero estando tan cerca de casa y teniendo que esperar casi dos horas, decido volver y poner el punto y final a este primer trail palentino en mi currículo. No será el último.

Carrera muy recomendable y que estaré encantado de poder repetir el año que viene.

En Febrero me esperan un par de trails más (uno de ellos ya más serio) antes de meterme en harina con las medias maratones.
Y siempre con Düsseldorf en el horizonte...